Decenas de reporteros acreditados en el Pentágono entregaron sus credenciales y abandonaron el edificio este miércoles, en protesta contra una nueva política de medios impuesta por el Departamento de Defensa de Estados Unidos que exige la aprobación previa de cualquier información, incluso cuando no está clasificada.
La directiva, impulsada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, obliga a los periodistas a firmar un acuerdo para no publicar datos que no hayan sido autorizados por un funcionario apropiado. De negarse, podrían perder su pase de prensa.
Medios de comunicación tradicionales como The New York Times, CNN, ABC, Fox News, Reuters y otras organizaciones rechazaron las normas, alegando que constituyen una agresión a la libertad de prensa y que socavan la transparencia gubernamental. ([La Jornada][3]) Solo One America News Network aceptó firmar la nueva política.
El plazo otorgado por el Departamento de Defensa venció a las 16:00 (hora local), momento en que muchos periodistas se movilizaron para salir del Pentágono llevando consigo sus pertenencias, escritorios y documentos, dejando claro su rechazo colectivo a aceptar las restricciones.
Las autoridades del Pentágono defendieron la medida como de “sentido común”, argumentando que busca proteger información sensible y garantizar la seguridad nacional. Sin embargo, críticos señalan que esto constituye un retroceso respecto a los principios consagrados en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.