El Gobierno de Estados Unidos revocó la visa del presidente colombiano Gustavo Petro, tras sus declaraciones en Nueva York instando a soldados norteamericanos a desobedecer órdenes. Petro respondió minimizando la medida: afirmó que no requiere la visa pues posee ciudadanía europea y reivindicó su derecho a moverse “libremente”.
La decisión del Departamento de Estado generó fuertes reacciones diplomáticas. En su publicación en X, Petro indicó que al regresar a Bogotá se enteró de la situación, pero aseguró que no le afecta: “Ya no tengo visa para viajar a EE. UU. No me importa. No la necesito, sino ESTA, porque no solo soy ciudadano colombiano sino ciudadano europeo”.
El retiro del visado fue motivado precisamente por esas expresiones: el gobierno estadounidense consideró que el discurso del mandatario al llamar a la insubordinación fue “imprudente e incendiario”.
El mandatario también aprovechó para proyectar una visión más amplia de libertad: afirmó que “la humanidad debe ser libre en todo el mundo”, y se definió como “una persona libre en el mundo”.
La protesta que desencadenó la decisión tuvo lugar en Times Square, con unas 2 000 personas participando. Durante la manifestación, Petro, vestido con guayabera blanca y acompañado por su delegación, agitó banderas colombianas y llamó a los soldados estadounidenses a oponerse a órdenes que, según él, contravenían la justicia internacional.
La medida, poco habitual en las relaciones diplomáticas, intensifica la tensión entre Bogotá y Washington y abre interrogantes sobre el futuro de la relación bilateral frente a declaraciones políticas con impacto internacional.