La policía utilizó gas lacrimógeno y chorros de agua para dispersar a miles de personas que se manifestaron en Guadalajara, Jalisco, para exigir el acceso a agua de calidad. La movilización se realizó en medio de reclamos por las condiciones del suministro y la necesidad de garantizar que el líquido sea seguro para el consumo humano.
La megamarcha partió de la Glorieta de La Minerva con dirección a Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus Navarro. Los participantes denunciaron que desde hace meses reciben en sus domicilios agua turbia, con malos olores y sedimentos, por lo que exigieron medidas correctivas y garantías de acceso a agua limpia.
El contingente llegó a Casa Jalisco alrededor de las 13:00 horas. En las inmediaciones del inmueble, un grupo de inconformes comenzó a derribar las vallas metálicas que resguardaban el recinto, lo que derivó en el despliegue de elementos antimotines.
Los uniformados utilizaron gas lacrimógeno y chorros de agua a presión para replegar a los manifestantes. Entre las personas afectadas había niños y adultos mayores, mientras que durante los enfrentamientos se reportaron varios lesionados que recibieron atención.
Además, a través de redes sociales se denunció la presunta retención de al menos 20 personas al interior de Casa Jalisco, aunque no se precisó oficialmente su situación.
La protesta se realizó pese a que el gobierno estatal había anunciado medidas para atender la crisis hídrica. Los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara mantienen sus exigencias para que las autoridades expliquen las causas del deterioro en la calidad del agua y presenten soluciones que garanticen un suministro seguro.