La policía israelí bloqueó el acceso al Patriarca Latino de Jerusalén y a un sacerdote del Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos, lo que generó condenas internacionales por parte de Italia y Francia. El Patriarcado Latino informó que, por primera vez en siglos, se impidió a los líderes de la Iglesia católica realizar la ceremonia en el templo más emblemático de la cristiandad.
Las autoridades israelíes argumentaron que, desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, los lugares sagrados permanecen cerrados y las reuniones públicas están limitadas a 50 personas. La policía señaló que la petición del Patriarcado fue revisada y rechazada por motivos de seguridad.
El Patriarcado calificó el hecho como un grave precedente y recordó que los ataques contra la libertad religiosa afectan a millones de creyentes en todo el mundo. Además, ya había cancelado la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hacia Jerusalén.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, denunció la decisión como una ofensa a la libertad religiosa y anunció que convocará al embajador de Israel. El presidente francés, Emmanuel Macron, también condenó la medida, advirtiendo sobre la creciente violación del estatuto de los lugares santos en Jerusalén.
En el Vaticano, el papa León XIV dedicó su homilía a los cristianos de Oriente Medio, señalando que “nadie puede justificar la guerra con Dios” y exhortando a la reconciliación y la paz en medio del conflicto.