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Productores respaldan cambio al IEPS y piden un modelo más equitativo

Productores respaldan cambio al IEPS y piden un modelo más equitativo

Tendencias lunes 31 de agosto de 2026 -

Jaime Arturo Ruiz | @jaimeruizmx
jaime@primermovimiento.com

- La discusión fiscal se desarrolla en paralelo con la revisión de la NOM-070 y la defensa de los procesos tradicionales del mezcal y el sotol.

Productores de destilados, vinos y bebidas tradicionales buscan que el impuesto se determine por la cantidad de alcohol y no por el precio.

La industria mexicana de bebidas alcohólicas intensifica la discusión sobre una posible transformación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con una propuesta que plantea sustituir el actual esquema basado en el valor de las bebidas por un modelo calculado a partir de la cantidad de alcohol que contienen.

El tema fue abordado durante un taller de medios realizado en Estudio Mezcal, donde se revisaron los avances legislativos registrados en la Cámara de Diputados, la revisión de la Norma Oficial Mexicana NOM-070-SCFI-2016 para el mezcal y la próxima celebración del 2.º Foro Nacional de Sotoles Campesinos.

De acuerdo con los promotores de la iniciativa, las mesas de trabajo desarrolladas en el Congreso han permitido acercar posiciones entre distintas categorías de la industria y colocar nuevamente en el centro del debate la necesidad de modificar el mecanismo con el que se grava el alcohol en México.

Actualmente, las bebidas alcohólicas y la cerveza están sujetas a un esquema de IEPS ad valorem, es decir, el impuesto se determina a partir del valor del producto. Para los destilados con una graduación superior a 20 grados Gay-Lussac, la tasa vigente es de 53 por ciento, de acuerdo con la Ley del IEPS.



La propuesta impulsada por Moderniza IEPS plantea migrar hacia un esquema ad quantum, en el que el gravamen se determine por la cantidad de alcohol puro contenida en la bebida. El movimiento sostiene que este modelo permitiría establecer una relación más directa entre el impuesto y el contenido alcohólico, además de facilitar la fiscalización y reducir las diferencias tributarias generadas por el precio de cada producto.

El debate: precio contra contenido de alcohol

José Heraclio de Lucas, líder de Moderniza IEPS, señaló durante el encuentro que uno de los principales avances de la discusión legislativa es que el debate comienza a concentrarse en las características que debería tener el nuevo modelo, más que en la necesidad de revisar el sistema vigente.


«“El avance más importante es que ya no estamos discutiendo si el IEPS debe cambiar, sino cómo debe cambiar. Prácticamente toda la industria reconoce que el modelo actual está agotado; la excepción son las dos grandes cerveceras industriales”.»


La posición de los promotores es que una eventual reforma debe contemplar a todas las categorías de bebidas alcohólicas, incluida la cerveza, para evitar que persistan diferencias en el tratamiento fiscal entre productos que contienen alcohol.

La iniciativa de Moderniza IEPS propone que el impuesto se cobre considerando el volumen y la graduación alcohólica de cada bebida. Entre sus argumentos se encuentra que un esquema de este tipo podría hacer más predecible la carga fiscal y facilitar el pago del gravamen a productores e importadores en un solo punto de la cadena.

El movimiento también sostiene que el cambio podría contribuir a combatir la evasión y el mercado informal. Sus estimaciones apuntan a una mayor recaudación bajo el modelo ad quantum; sin embargo, estas cifras corresponden a las proyecciones de los impulsores de la propuesta y forman parte de la discusión que deberán valorar legisladores y autoridades hacendarias.

La discusión cobra particular relevancia para los productores artesanales y tradicionales, cuyos costos pueden ser mayores debido a los tiempos de producción, mano de obra especializada y procesos que forman parte de su identidad productiva.

Mezcal: la revisión de la NOM-070 entra en una etapa relevante

El debate fiscal ocurre mientras avanza otro proceso de importancia para el sector: la modificación de la NOM-070-SCFI-2016, Bebidas alcohólicas-Mezcal-Especificaciones.

La norma, publicada originalmente en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2017, establece las características y especificaciones que debe cumplir el mezcal para su producción, envasado y comercialización dentro del territorio protegido por la Denominación de Origen Mezcal.

El Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026 contempla expresamente la modificación de esta norma. El documento oficial señala que el objetivo es actualizar sus disposiciones ante los avances tecnológicos, productivos y comerciales de la industria, al tiempo que se busca proteger el derecho a la información y las denominaciones de origen.

Durante el taller de medios, productores y representantes del sector plantearon la importancia de que las maestras y los maestros mezcaleros tengan una participación efectiva en el proceso de revisión.

Entre las preocupaciones expresadas se encuentran el uso de conceptos como “artesanal” y “ancestral”, la incorporación de procesos que pueden alejarse de las prácticas tradicionales y la necesidad de proteger no solamente el producto terminado, sino también los agaves, los territorios y los conocimientos comunitarios que hacen posible su elaboración.

La discusión sobre la NOM-070 trasciende, por ello, una cuestión meramente técnica. Para los productores tradicionales, la regulación también determina quién puede utilizar determinadas categorías, cómo se reconoce un proceso productivo y de qué manera se protege el patrimonio biocultural asociado al mezcal.

Ursulino Rueda participó en el encuentro para compartir su perspectiva sobre el rescate y la preservación de las bebidas tradicionales mexicanas. Su intervención puso énfasis en que detrás de cada botella existe una historia colectiva y un conjunto de conocimientos transmitidos entre generaciones.

Aunque la NOM-070 corresponde específicamente al mezcal, los participantes destacaron que las discusiones fiscales y regulatorias tienen repercusiones para otras bebidas tradicionales, entre ellas el sotol, el bacanora y la raicilla.

Sotol: territorio, tradición y mercado

En este contexto se anunció también la próxima realización del 2.º Foro Nacional de Sotoles Campesinos, programado del 18 al 20 de septiembre de 2026 en el Huerto Roma Verde, en la Ciudad de México.

El encuentro reunirá a productores tradicionales de Chihuahua, Coahuila y Durango, además de investigadores, académicos, cocineros, sommeliers, restauranteros, distribuidores, consumidores y otros integrantes de la cadena de valor. El programa contempla conferencias, mesas de análisis, degustaciones, talleres y espacios de intercambio de experiencias.

El sotol ocupa un lugar particular dentro de los destilados mexicanos. A diferencia del tequila y el mezcal, no se produce a partir de agave, sino de plantas del género Dasylirion, presentes principalmente en los ecosistemas del norte del país. La bebida cuenta con Denominación de Origen para Chihuahua, Coahuila y Durango.

El foro busca acercar al consumidor con las familias que mantienen estas prácticas productivas y mostrar la diversidad de territorios, procesos y expresiones que existen alrededor del sotol.

El 17 de septiembre estará dedicado al encuentro y organización de productoras y productores, mientras que las actividades abiertas al público se desarrollarán del 18 al 20 de septiembre.

Para los organizadores, el reto no consiste únicamente en aumentar el consumo o la presencia comercial del sotol, sino en construir condiciones que permitan que las comunidades productoras permanezcan en sus territorios y que sus conocimientos tradicionales tengan un reconocimiento económico y cultural.

Una discusión que rebasa el ámbito fiscal

El encuentro en Estudio Mezcal mostró que la discusión sobre el IEPS forma parte de una conversación más amplia sobre el futuro de las bebidas tradicionales mexicanas.

La propuesta de Moderniza IEPS busca que el impuesto deje de estar determinado principalmente por el valor económico de la botella y se vincule directamente con su contenido de alcohol. Sus impulsores consideran que esto podría generar condiciones más homogéneas entre categorías, facilitar la fiscalización y reducir incentivos para la subvaluación.

Al mismo tiempo, la revisión de la NOM-070 coloca sobre la mesa preguntas relacionadas con la protección de los procesos tradicionales, el uso de categorías como artesanal y ancestral y la participación de las comunidades productoras.

Ambos debates coinciden en un punto: las bebidas alcohólicas mexicanas no constituyen un mercado homogéneo. Detrás de una misma clasificación fiscal existen grandes industrias, pequeños productores, comunidades campesinas, cadenas comerciales y bebidas cuyo valor está estrechamente relacionado con el territorio y el conocimiento tradicional.

Por ello, para los productores que impulsan los cambios, cualquier reforma deberá considerar tanto la recaudación y la fiscalización como los efectos económicos, culturales y sociales que pueda generar.


«“Defender las bebidas tradicionales también significa abrirles espacios comerciales y acercar a los consumidores con las personas que las producen. El sotol es territorio, cultura, conocimiento y sustento para numerosas familias campesinas”, afirmó De Lucas.»


La discusión legislativa sobre el IEPS continuará en los próximos meses, mientras que el sector mezcalero seguirá participando en el proceso de modificación de la NOM-070. En paralelo, el Foro Nacional de Sotoles Campesinos buscará llevar la conversación del ámbito institucional al territorio de los productores y poner frente al consumidor las historias detrás de cada destilado.

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JC/CR

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