Jaime Arturo Ruiz | @
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- El rugido de los motores, la elegancia de los automóviles de colección y la pasión por el deporte motor volvieron a encontrarse en el Autódromo Hermanos Rodríguez con la celebración de la XIV edición del Gran Premio Histórico de la Ciudad de México, una jornada que reunió a coleccionistas, pilotos, aficionados y familias alrededor de una de las expresiones más representativas de la cultura automotriz.
Realizado el pasado 16 de agosto, el encuentro combinó exhibición, actividades dinámicas en pista y convivencia entre aficionados, en un escenario considerado emblemático para el automovilismo mexicano.
De acuerdo con la organización, la edición de este año contempló la participación de más de 300 vehículos históricos, clásicos, deportivos y de alto desempeño, mientras que la convocatoria proyectó la asistencia de más de 12 mil visitantes.
Más que una competencia, el Gran Premio Histórico se ha consolidado como un espacio dedicado a preservar la memoria del automóvil y acercar a nuevas generaciones a vehículos que marcaron diferentes épocas de la industria y del automovilismo deportivo.
> “Esta edición nos deja muy satisfechos por la respuesta de los participantes y del público. Más allá de la competencia, el Gran Premio Histórico representa una oportunidad para mantener viva la historia del automóvil y del automovilismo deportivo, compartiendo esta fiesta con los coleccionistas y nuevas generaciones”, señaló Francisco Name, presidente de la productora Impulmax.
Historia, velocidad y diseño sobre la pista
Uno de los principales atractivos de la jornada fue la actividad dinámica en el circuito del Autódromo Hermanos Rodríguez. Los vehículos participantes tuvieron la oportunidad de salir a pista dentro de distintas categorías, ofreciendo a los asistentes una experiencia que permitió apreciar no sólo el diseño y la evolución tecnológica de los automóviles, sino también sus capacidades dinámicas.
El programa contempló categorías como el Gran Premio Jaguar, Gran Premio Porsche, Gran Premio Europeo, Gran Premio Americano, Gran Premio para autos de alto desempeño, Gran Premio para deportivos exóticos y Gran Premio para autos de cuatro cilindros.
La variedad de categorías permitió reunir en un mismo escenario distintas épocas y filosofías de la industria automotriz: desde modelos de colección que representan capítulos fundamentales de la historia del automóvil hasta deportivos de alto desempeño capaces de mostrar en pista la evolución de la ingeniería.
La presencia de automóviles de distintas procedencias y generaciones convirtió al circuito capitalino en una suerte de museo en movimiento, donde la historia pudo apreciarse no sólo de manera estática, sino también a través del sonido de los motores y el comportamiento de los vehículos sobre el asfalto.
Un museo sobre ruedas
La experiencia del Gran Premio Histórico trascendió la actividad en pista. En las áreas de exhibición, los asistentes pudieron acercarse a los vehículos y observar detalles de diseño, ingeniería, restauración y conservación que habitualmente forman parte del interés de coleccionistas y especialistas.
Esta combinación entre exhibición estática y pruebas dinámicas constituye uno de los principales rasgos del encuentro. El sitio oficial del evento destaca precisamente la posibilidad de admirar vehículos históricos y deportivos tanto en el paddock como en actividades dentro de la pista.
Para los propietarios y coleccionistas, el encuentro representa además una oportunidad para compartir conocimientos y mantener vigente una afición que encuentra en la conservación de automóviles una forma de preservar parte de la historia industrial y cultural del siglo XX y de las primeras décadas del XXI.
El Autódromo Hermanos Rodríguez, protagonista de la jornada
La sede volvió a tener un papel fundamental. El Autódromo Hermanos Rodríguez, uno de los escenarios más reconocibles del automovilismo en México, proporcionó el marco para una celebración en la que los automóviles históricos pudieron reencontrarse con el ambiente de la competencia.
La elección del recinto no es menor: sus instalaciones y su trayectoria forman parte de la memoria deportiva de la Ciudad de México y permiten que vehículos de diferentes épocas sean apreciados en un entorno plenamente vinculado con el automovilismo.
El Gran Premio Histórico ha utilizado este escenario para reunir a la comunidad de coleccionistas y aficionados, convirtiendo la pista y sus espacios complementarios en un punto de encuentro para distintas generaciones.
Preservar el legado para las nuevas generaciones
Uno de los objetivos centrales del evento es contribuir a que la historia del automóvil permanezca vigente. En una época marcada por la electrificación, la digitalización y una transformación acelerada de la industria automotriz, encuentros como el Gran Premio Histórico permiten observar de primera mano las distintas etapas por las que ha atravesado el automóvil.
La convivencia entre vehículos clásicos, históricos, deportivos modernos y modelos de alto desempeño ofrece, además, una perspectiva sobre la evolución del diseño, los materiales, la aerodinámica, los sistemas de propulsión y las tecnologías aplicadas al deporte motor.
Con ello, el evento busca trascender el concepto de una simple exhibición de autos para convertirse en un punto de encuentro entre la historia y el presente de la industria automotriz.
Una edición que fortalece la cultura automotriz
Con una jornada que combinó competencia, exhibición y convivencia, la XIV edición del Gran Premio Histórico de la Ciudad de México cerró con un balance positivo y volvió a poner en el centro de la escena la pasión por los automóviles de colección y el deporte motor.
Desde su concepción, el encuentro ha buscado reunir a coleccionistas, entusiastas y familias en torno a una afición compartida. Para 2026, la organización destacó nuevamente la participación de más de 300 vehículos y una expectativa de más de 12 mil visitantes, cifras que reflejan el interés que mantienen este tipo de experiencias entre el público capitalino.
Así, el Gran Premio Histórico refrenda su papel como una plataforma para preservar y difundir la cultura automotriz en México. En el Autódromo Hermanos Rodríguez, los autos dejaron de ser únicamente piezas de colección para volver a convertirse, por unas horas, en protagonistas de la velocidad, el sonido y la emoción que han definido al automovilismo a través de las generaciones.