Miles de personas salieron a las calles en más de 300 ciudades de Estados Unidos el sábado para expresar su rechazo al intento del presidente Donald Trump y el Partido Republicano de modificar los mapas electorales con el fin de mantener el control del Congreso en las elecciones intermedias de 2026. La movilización fue considerada clave para frenar el avance del proyecto político de la derecha en el país.
El llamado “día de acción nacional” reunió protestas en más de 34 estados bajo el lema “Lucha contra el arrebato de Trump”. Diversas organizaciones progresistas como Indivisible, Public Citizen, Working Families Party, MoveOn, además de sindicatos como CWA, colectivos feministas y de la comunidad LGBTQ+, denunciaron que “Trump está intentando robarse las elecciones del 2026 al amañar el sistema y cambiar los mapas electorales”.
Los manifestantes condenaron los intentos de reconfigurar distritos para favorecer al Partido Republicano y debilitar la representación demócrata. Esta iniciativa, impulsada desde Texas por Trump y apoyada por el gobernador Greg Abbott, ha generado una crisis política que obligó a legisladores demócratas estatales a abandonar el estado para evitar el quórum necesario para aprobar la medida. Ante la posibilidad de que el plan se replique en otras entidades republicanas, gobernadores demócratas como los de California, Nueva York e Illinois advirtieron que responderán con la misma estrategia.
La concentración más numerosa se llevó a cabo en Austin, Texas, donde miles escucharon a figuras demócratas estatales y nacionales. “Aunque esta lucha empezó en Texas, no termina aquí. Esto no se trata solo sobre re-dibujar distritos o la política de un estado. Esto se trata del futuro de nuestra democracia”, señaló Drucilla Tigner, directora de Texas for All, citada por The Guardian. También participaron los congresistas Greg Casar y Lloyd Doggett, así como el exdiputado Beto O’Rourke, quienes alertaron sobre lo que llamaron un asalto contra la democracia.
En Chicago, legisladores demócratas tejanos refugiados se unieron a la protesta local. Gene Wu, líder de bancada, agradeció el respaldo nacional al subrayar que “no podríamos haber hecho esto sin los millones de estadunidenses a través del país que simplemente ya se hartaron con esto”.
De acuerdo con los organizadores, las protestas abarcaron desde grandes ciudades como Washington D.C., Nueva York, Las Vegas, San Francisco y Houston, hasta localidades medianas como Omaha, Cincinnati, Memphis y Pittsburgh, pasando por pequeños pueblos.
Aunque más reducida que otras jornadas, la movilización de este fin de semana forma parte de una ola constante de acciones coordinadas en todo el país. En junio se realizó la campaña “Reyes no”, con más de 2 mil eventos en los 50 estados, considerada una de las mayores manifestaciones nacionales en la historia de Estados Unidos.
Además del rechazo a la manipulación electoral, las pancartas y consignas incluyeron críticas a las políticas antimigrantes, a los ataques contra derechos civiles y a la reducción de programas de salud, educación y ciencia. En ciudades como Washington, letreros con frases como “Estados Unidos sin reyes desde 1776” o “No al Gestapo de Trump” marcaron la jornada.
Los organizadores anunciaron que la próxima gran movilización será el 1 de septiembre, Día de los Trabajadores, aunque las protestas locales diarias contra medidas del gobierno federal seguirán en múltiples ciudades. Entre los reclamos se incluyen el rechazo a los operativos antimigrantes, la militarización con la Guardia Nacional y la eliminación de programas sociales, mientras los ciudadanos corean en las calles: “fuera de nuestras calles”.
Imagen: AFP