Miles de ciudadanos salieron a las calles en Dinamarca para manifestarse en rechazo a la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible anexión de Groenlandia. Las movilizaciones se concentraron en Copenhague y otras ciudades, donde los participantes exigieron respeto a la soberanía del territorio autónomo y denunciaron las intenciones de Washington como una amenaza a la estabilidad internacional.
De acuerdo con medios locales, las protestas reunieron a organizaciones sociales, partidos políticos y ciudadanos que consideran la propuesta estadounidense como un acto de colonialismo moderno. Los manifestantes portaron pancartas y consignas en defensa de Groenlandia, subrayando que la isla forma parte integral del Reino de Dinamarca y que cualquier intento de anexión sería inaceptable.
La tensión diplomática se incrementó luego de que Trump reiterara su interés en incorporar Groenlandia a Estados Unidos, lo que generó rechazo inmediato del gobierno danés. Autoridades de Dinamarca calificaron la amenaza como una violación del derecho internacional y reafirmaron que la isla continuará bajo su administración, con autonomía reconocida.