El gobierno de Estados Unidos emitió la orden de reabrir los cruces fronterizos ferroviarios de Eagle Pass y El Paso, Texas, según confirmaron José Abugaber, presidente del consejo directivo de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), y el Consejo Coordinador Empresarial.
La noticia fue compartida por Abugaber a través de las redes sociales, destacando el papel crucial de las gestiones y el trabajo conjunto del gobierno mexicano, empresarios y legisladores estadounidenses, quienes se manifestaron en contra de la medida desde el principio.
Previamente, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) había advertido sobre pérdidas económicas considerables, estimadas en alrededor de 100 millones de dólares diarios, debido al cierre de estos cruces. La decisión de cerrar los puentes ferroviarios se tomó ante un aumento en el tráfico de migrantes a través del tren.
La Confederación empresarial subrayó que el cierre representaba una amenaza significativa para el tráfico de más de 10 mil carros de ferrocarril, y datos del Buró Estadístico de Transportes estadounidense indicaban que el 11.5% del valor total de la carga que cruza la frontera se transporta por tren. Eagle Pass y El Paso, afectados por el cierre, representan el 36% del valor total transportado por tren en la frontera entre México y Estados Unidos.
Ante este escenario, Coparmex hizo un llamado a las Secretarías de Relaciones Exteriores y de Economía, así como a los congresos de ambos países, para abordar la crisis migratoria sin afectar los flujos mercantiles. Destacaron que las medidas tomadas generaban perjuicios económicos significativos y subrayaron la importancia de legislar en materia migratoria para abordar la problemática de manera integral y evitar daños multimillonarios a ambas economías.
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