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Robots, cámaras y “espías”: el método  chino para controlar el Covid-19

Robots, cámaras y “espías”: el método chino para controlar el Covid-19

Global martes 05 de mayo de 2020 - 01:05

Por Redacción

“Buenos días, es su robot de servicio. Nuestro pedido está frente a la puerta de su habitación”, avisa una misteriosa voz infantil. El “vientre” del robot se abre, el confinado recupera los artículos y el autómata se va. Este es uno de los sistemas que el gobierno de China usa para limitar los contactos entre el personal y los clientes, potencialmente infectados.
En un hotel de cuarentena en el centro de la capital china, un guardia se asegura de que nadie salga de su cuarto. Los únicos movimientos que se permiten en los pasillos son los de un robot cilíndrico de un metro de altura que distribuye botellas de agua, comida y paquetes a las personas confinadas.
La máquina puede tomar el ascensor sola y marca, una vez llegada a su destino, el número de teléfono de la habitación para informar de su presencia. Los médicos cubiertos íntegramente que vienen cada día a tomar la temperatura, son los únicos humanos con los que los confinados, tienen contacto físico.
Joy Zhong, de 25 años, ha pasado tres semanas de confinamiento en un cuarto exiguo de un hotel de Beijing, donde no podía ni siquiera pedir comida al exterior. Pero los paquetes pueden ser entregados en la recepción. "21 días sin ver a nadie, el tiempo se hace realmente muy largo", se lamenta la joven, que trabaja en prensa y regresaba de una misión a Wuhan.
A los que realizan su cuarentena en casa les colocan en la puerta de su domicilio una alarma electrónica silenciosa para pillar a alguien in fragantti. Asismismo, un aviso pide a los vecinos que echen un ojo a los confinados, que pueden ser multados en caso de violación de la cuarentena.
En un complejo residencial de Beijing, las personas en cuarentena deben señalar sistemáticamente a los responsables del barrio cuándo abren sus puertas.
En algunos casos, una cámara instalada en la puerta de entrada del domicilio es la encargada de vigilar cualquier movimiento sospechoso. “Es aterrador ver cómo uno se habitúa a estas cosas”, dice Friederike Boege, periodista alemana en cuarentena a su regreso de Hubei y que ha pasado por esta amarga experiencia. “Yo creo que los vigilantes (del edificio) y la persona encargada del mantenimiento me denunciarían si saliera”, asegura.
El país asiático, donde surgió el nuevo coronavirus en diciembre, ha controlado en su suelo el Covid-19. Pero las autoridades temen que los casos “importados” por viajeros llegados del extranjero, mayoritariamente chinos, puedan hacer resurgir la epidemia.
En Beijing, todas las personas procedentes de Hubei, provincia cuya capital es Wuhan, el epicentro de la epidemia, así como las zonas de China consideradas todavía de alto riesgo, deben permanecer en cuarentena durante 14 días en sus domicilios o en lugares designados. Esta medida se aplica también a los que llegan del extranjero.
Según los expertos, el masivo uso de cámaras en el país asiático es favorecido por una zona gris en la legislación. China no tiene una ley nacional específica para regular el uso de cámaras de vigilancia en espacios públicos.
El Ministerio de Seguridad Pública publicó un proyecto de reglamento sobre cámaras de seguridad en 2016, pero la ordenanza aún está pendiente de aprobación por parte de la legislatura nacional del país. En los últimos años, algunos gobiernos locales han emitido sus propias regulaciones sobre las cámaras.



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JG/CR

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