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Ropa de diseñador a 10 pesitos: La cultura de ir a la “paca”

Ropa de diseñador a 10 pesitos: La cultura de ir a la “paca”

Activo jueves 22 de julio de 2021 -

Actualmente en México el salario mínimo está fijado en la majestuosa y poderosa cantidad de 141.7 pesos diarios, esto, según informó la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), a inicios de este 2021, es decir, por ley una persona que labore todos los días del mes bajo este esquema podría recibir un pago mensual de entre 3,967.6 y 4,392.7 pesos, según la cantidad de días que confirmen a dicho mes.


En este sentido El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), establece que la Línea de pobreza por Ingresos (LPI), es decir, la cantidad mínima mensual con la que puede vivir dignamente una familia de 4 integrantes, es de 3,740 pesos, por supuesto cabe aclarar que está medición no contempla servicios extras del tipo telefonía móvil, internet doméstico, recreación y entretenimiento, medios de transporte, etc.

Pero… ¿Qué tiene que ver todo esto con el título de la nota?, Pues bien, la ropa de “paca” surge a raíz de la necesidad de “hacer más con menos”, el poder tener cierta variedad de prendas para vivir el día a día sin tener que hacer grandes inversiones en el cometido, en términos generales no se trata más que de la compraventa de ropa de segunda, tercera y hasta cuarta mano por mayoreo.

Este fenómeno no es nuevo, de hecho, se tiene registro de que su inicio data por allá de la década de los 80’s en los principales puntos de comercio informal de la ciudad de México, instalados en colonias como lo son el tianguis de la Lagunilla, la Merced, la Bondojito y por supuesto Tepito.

Su comercialización es hasta cierto punto sencilla, el comerciante compra la “paca” entre 100 a 800 pesos y después la revende por pieza, según sea el caso cada paca puede contener una media de 30 a 60 prendas mixtas o catalogadas por género, edad, temporada y antigüedad. Dentro de esta distinción también se encuentra el hecho de que no todas las “pacas” son iguales, es decir, hasta en este mundillo hay primera, segunda, tercera y hasta cuarta clase, de ahí surge la variación de precio inicial, con la cual, el comerciante la adquiere.

La procedencia de este tipo de ropa no es del todo claro, debido a que es un mercado completamente ilegal, puesto que, las prendas no pasan por los distintos procesos de certificación que se realizan en las aduanas porque, sí, la ropa de “paca” es importada, tal cual, como la ropa de las tiendas departamentales exclusivas, pero, claro “al estilo migrante”, lo cual, implica un detalle no menor y es que… está ropa por supuesto infringe medidas sanitarias.

Con relación a esto último, surge uno de los mitos más populares cuando nos preguntamos, ¿De dónde proviene la “paca”?, y es que se suele decir y se tiene la creencia de que está ropa no es más que el desecho de personas muertas, es decir, ropa que portaban al momento de su fallecimiento, la cual, se les es retirada y… por alguna razón es almacenada por las morgues o servicios funerarios para después ser exportadas a nuestro país… cómo cuento para pasar una noche frente a una fogata está bien, inclusive hay testigos que aseguran encontrar tarros de sangre o peculiaridades en las prendas, pero… regresando a una explicación no tan macabra.

La ropa de “paca”, suele provenir (la gran mayoría de los Estados Unidos) de las donaciones realizadas a organizaciones altruistas o el ejército mismo, luego, en algún punto de la cadena de distribución es robada y trasladada cautelosamente para hacer negocio con ella, aquí es donde comienza la distinción de clases, ya que, mucha de la ropa “buena y bonita”, nunca sale de su país de origen, puesto que, es comercializada de primera mano en las famosas “ventas de garage”, luego de eso, la ropa que sobra y que luego de varias ventas no se vende se envía a ciudades con menor plusvalía, a territorios rurales y en última instancia a otros países.

En este punto cabe mencionar que existe la ropa de “paca premium”, la cual, se trata de las prendas restantes de los grandes almacenes y tiendas de “marca”, la cual, no se vende a pesar de las rebajas y es enviada a conciencia a los outlets, primero dentro del territorio cercano y a posteriori a las sucursales o extensiones en otros países, por supuesto, también dentro de esta cadena de comercialización se da el robo de las prendas, las cuales, comprensiblemente en menor medida también están presentes en los tianguis mexicanos, pero, a precios realmente inferiores a los establecidos en las tiendas departamentales, dependiendo de la marca y calidad.


Esto último ha provocado un efecto adverso a la esencia original de esta cultura de la moda en México, ya que, no solo el sector de menos recursos compra sus prendas de esta manera, sino que, en aras de “estafar a las grandes marcas”, ahorrarse bastante dinero o influenciados con tendencias del tipo “ecofriendly”, una gran cantidad de personas pertenecientes a las “clases media, media alta y alta baja”, han comenzado a adueñarse de este mercado, situación que no ha pasado desapercibida por los comerciantes, los cuáles, con relación al efecto de oferta y demanda, han comenzado a encarecer los precios de las prendas de forma general, sin importar que sean “paca de primera, segunda, tercera o cuarta”.

Es decir… la opción de la gente pobre para poder vestir, de a poco comienza a dejar de ser opción gracias a la intervención de quienes no son pobres; pantalones, camisas, zapatos que antes podían adquirirse por 5 y 20 pesos, hoy ya no distan mucho de los 150 a 300 pesos, de a poco la cultura de ir a la “paca” se ha vuelto un privilegio impulsado por la moda de la moda, dejando al lado su esencia… ¿Cuándo una cultura pierde su cosmovisión particular, sigue siendo la misma cultura?

Información de Renegado/JR Brindiz

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YC/CR

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