La Secretaría de Salud informó que alrededor del 30 por ciento de las personas que viven con VIH en México desconocen que son portadoras del virus, por lo que uno de los principales retos del Gobierno federal es ampliar el diagnóstico oportuno para identificar a unas 128 mil personas que aún no conocen su condición. La meta de la administración es eliminar al VIH como problema de salud pública para 2030 mediante el fortalecimiento de la prevención, la detección y el tratamiento.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, señaló que en el país se estima que viven 430 mil personas con VIH y que aproximadamente el 70 por ciento ya cuenta con un diagnóstico.
Explicó que las pruebas de detección están disponibles en todas las unidades de primer nivel de atención de las 32 entidades federativas, además de realizarse en ferias de salud, escuelas y centros de trabajo. Asimismo, recomendó que toda persona que haya iniciado su vida sexual se practique la prueba.
El funcionario indicó que el tratamiento contra el VIH es gratuito y que existe abasto garantizado de medicamentos en las instituciones públicas de salud, incluidos los servicios estatales, el IMSS, el ISSSTE y los sistemas de salud de las Fuerzas Armadas. Añadió que las personas diagnosticadas reciben medicamentos para al menos tres meses con el fin de evitar interrupciones en su tratamiento.
Kershenobich destacó que el 95 por ciento de las personas diagnosticadas recibe tratamiento y que, de ellas, otro 95 por ciento ha alcanzado el control viral. Subrayó que una persona con carga viral indetectable ya no transmite el virus, por lo que el acceso al tratamiento también representa una estrategia de prevención.
Finalmente, recordó que México dispone de herramientas preventivas como la profilaxis preexposición (PrEP), disponible en los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits), así como la profilaxis posexposición (PEP), la cual puede solicitarse en los servicios de urgencias dentro de las 72 horas posteriores a una posible exposición al virus.