Tiempo atrás jóvenes ávidos de desarrollarse en la incipiente carrera de relaciones públicas, sin más conocimiento que el orgullo de haber cumplido con sus estudios en comunicación, publicidad, mercadotecnia o, incluso, relaciones internacionales, empezaron a buscarnos a “los periodistas” para acercarnos “información relevante” sobre los proyectos y acciones de sus “clientes” en pro del medioambiente y del combate al cambio climático.
Preguntaban a los editores y jefes de información por el reportero o el contacto indicado que llevara “la fuente” de responsabilidad social, medioambiente o sustentabilidad, con la promesa de tener esos datos necesarios para realizar “la gran nota”. Pues en esos primeros años lo que llegaba a nuestros escritorios eran “voluminosos” reportes en donde se daba cuenta de los cientos de árboles que sembraban o las cocinas ecológicas que ayudaban a levantar en serranías o localidades alejadas.
La gran nota lejos estaba porque esos jóvenes publirrelacionistas y tampoco en las redacciones se entendía aún el valor, la trascendencia y las repercusiones de las reales estrategias sostenibles de las empresas y los gobiernos por contribuir a revertir lo que estaba por venir. Estamos envueltos ya en una carrera inevitable para solucionar el daño al planeta y lo poco rentable que es, a estas alturas, seguir viviendo de las energías fósiles, producir sin medida, sin cuidado de las materias primas que se utilizan, ocupar tecnologías sin orden y producir por consumo sin ton ni son -como dice mi vecina-.
Esta semana se dio a conocer el Informe de Financiamiento para el Desarrollo Sostenible 2023: el Financiamiento de las Transformaciones Sostenibles, en donde participaron más de 60 organizaciones internacionales lideradas por la ONU. Y hay nota: es urgente que los responsables políticos se aseguren de no perder de vista los objetivos de desarrollo sostenible a largo plazo. Las políticas de financiación pueden contribuir a mejorar la movilización de los ingresos nacionales y aumentar el papel del sector privado en la ampliación de los recursos disponibles para apoyar los esfuerzos de recuperación de la crisis.
Pero, dicen en el reporte, es necesario dar un impulso masivo a la inversión pública y privada orientada para reforzar la resiliencia ante las crisis y apoyar los objetivos de desarrollo sustentable, incluida la acción por el clima. Se necesita ayudar a los países vulnerables a mitigar los efectos de las recientes crisis y evitar una década perdida para el desarrollo sostenible. El panorama no está bonito, aunque unos a otros solo nos deseamos lindo día (las flores y el arcoíris brillan por su ausencia).
Esta semana, en el WTC de la CDMX se realizó el 16 Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables, organizado por Cemefi, y bueno la nota parece que no fue sexy para los medios pese a haber reunidos a ejecutivos de empresas y cámaras empresariales, con el fin de revisar cuáles son las tendencias principales en responsabilidad social y sostenibilidad que están afectando los modelos de negocio de las empresas. La rentabilidad.
Y hubo nota, se entregó el Distintivo ESR (empresa socialmente responsable) a mil 40 empresas que alcanzan los estándares de responsabilidad social, conforme a una metodología en la que participaron 150 consultores expertos, a fin de garantizar que los indicadores del instrumento de medición del Distintivo estén alineados a los criterios ASG (medio ambiente, social y gobernanza).
Pero, además, Pilar Parás García, presidenta del Consejo Directivo de Cemefi, refrendó el compromiso de la institución por acompañar a las empresas en su camino hacia la responsabilidad social, entendiendo que es un proceso de desarrollo que requiere renovar y transformar el modelo de negocio.
“La rentabilidad financiera de las empresas cada vez está más asociada a un cambio de conciencia que impacta de forma positiva al entorno y a las personas, comenzando por sus colaboradores, sus clientes, las comunidades y el medio ambiente”. Es posible mejorar el modelo de los negocios, haciéndolos sostenibles en el largo plazo, con innovación y tecnología, lo que les dará ventaja competitiva.
De lujo y muy limpio
Cadillac Escalede IQ será develada durante este año y promete mantener el compromiso de desempeño, tecnología y atención a detalle que ha ayudado al nombre Escalade a dominar el segmento de SUV grandes de lujo por más de 20 años. Escalade IQ se unirá a LYRIQ y al próximo en llegar CelestIQ, a medida que Cadillac continúa construyendo un portafolio completamente eléctrico.
La estrategia de la nomenclatura IQ celebra que Cadillac introduzca un tipo diferente de vehículos eléctricos en el mercado, uno que funciona en conjunto con la vida y el entorno cotidiano de las personas. La denominación IQ es la designación para los EV de Cadillac y debutó por primera vez en LYRIQ.
Acciones en reciclaje
La Asociación Nacional de Industrias del Plástico, de Aldimir Torres y Raúl Mendoza, implementa diversas actividades en Economía Circular basada en reducir, reusar, reciclar y rediseñar los productos, incluso puso en marcha un diplomado. Durante el Día Mundial del Reciclaje que se conmemoró el pasado 17 de mayo, se presentaron los resultados del segundo Estudio Cuantitativo de la Industria del Reciclaje de Plásticos en el país, mismo que detalla que 398 empresas se dedican a uno o más procesos de esta actividad que contempla el acopio, molienda, lavado, densificado y pelletizado. En 2022 el total de materiales reciclados fue de 1,682,913 toneladas, donde los que más se reciclaron fueron el PE (PEBD y PEAD) y el PET.