La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se registran 48.9 millones de casos de sepsis en el mundo, con un saldo de 11 millones de muertes, lo que convierte a esta condición en una de las principales emergencias médicas globales.
En el marco del Día Mundial de la Sepsis, especialistas alertaron sobre la necesidad de fortalecer medidas de prevención de infecciones durante procedimientos invasivos como cirugías y colocación de catéteres, ya que una infección hospitalaria puede evolucionar rápidamente hacia sepsis. El doctor Eduardo Alberto González Escudero, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Ángeles Universidad, explicó que en México esta condición podría ser la primera causa de defunción asociada a otros padecimientos como COVID-19, problemas respiratorios, gastrointestinales o urinarios.
La sepsis se caracteriza por una respuesta desregulada del organismo que daña tejidos y órganos en cuestión de horas. Los signos de alerta incluyen fiebre, dificultad respiratoria, presión arterial baja y alteración mental. En grupos vulnerables como adultos mayores, pacientes inmunocomprometidos o postoperados, la prevención resulta vital.
El impacto económico también es considerable. Según cifras del IMSS, un día de hospitalización en tercer nivel cuesta 15,764 pesos, mientras que en terapia intensiva asciende a 82,158 pesos. A nivel internacional, la OMS calcula que el costo promedio por paciente supera los 32,000 dólares en países de ingreso alto.
Un estudio realizado en Alemania con más de 7,000 sobrevivientes reveló que uno de cada cuatro pacientes en edad laboral no logra reincorporarse al trabajo durante el año posterior a la enfermedad, lo que refleja el costo social y económico de esta condición.
El doctor Gabriel García Correa, gerente clínico de BD México, destacó la importancia de la antisepsia adecuada de la piel antes de procedimientos invasivos. Señaló que soluciones como gluconato de clorhexidina al 2% combinado con alcohol isopropílico al 70% en aplicadores estériles pueden reducir significativamente el riesgo de infecciones quirúrgicas y sanguíneas relacionadas con catéteres.
Los especialistas coincidieron en que la prevención, mediante protocolos hospitalarios estrictos y técnicas de antisepsia estandarizadas, es la mejor estrategia para disminuir la incidencia y mortalidad por sepsis.