Durante los primeros meses de 2026, el estado de Tabasco registró un repunte significativo en la fuga de personas privadas de la libertad, alcanzando el nivel más alto en al menos siete años, de acuerdo con reportes recientes.
En enero y febrero se contabilizaron alrededor de 20 evasiones en centros penitenciarios de la entidad, cifra que equivale a todos los casos registrados entre 2020 y 2024, lo que evidencia un incremento acelerado en este delito. Además, estos casos representan cerca de la mitad del total nacional en ese mismo periodo, lo que coloca a Tabasco como uno de los focos principales en este tipo de incidentes.
El aumento de fugas ha encendido alertas sobre las condiciones de seguridad en los penales del estado, así como sobre posibles fallas en la vigilancia y control de los internos. La tendencia también contrasta con años anteriores, en los que las cifras se mantenían considerablemente más bajas.
Especialistas advierten que este fenómeno podría estar relacionado con debilidades estructurales en el sistema penitenciario, incluyendo sobrepoblación, falta de personal o posibles actos de corrupción, factores que facilitan la evasión de reclusos.
Ante este panorama, autoridades enfrentan el reto de reforzar los mecanismos de seguridad y prevenir nuevos incidentes que pongan en riesgo tanto a la población como al sistema de justicia en la entidad.