Las Torres de Bolonia, dos emblemáticas construcciones del siglo XII que se alzan sobre la ciudad italiana, están cerradas al público por temor a que se derrumben.
La ciudad ha anunciado que invertirá 4,3 millones de euros para apuntalar la torre Garisenda, la más inclinada de las dos. El trabajo se realizará en enero y febrero.
La agencia de construcciones civiles de Italia mantiene una alerta amarilla en el lugar, lo que indica precaución, pero no peligro inminente.
La Garisenda, que tiene 48 metros de altura, se ha inclinado desde su construcción y ha sufrido daños durante la Edad Media.
Por su parte, el alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, ha pedido al gobierno que solicite a la UNESCO la designación de las Torres como sitios de patrimonio de la humanidad.