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Todavía  se siente el peligro, pero no queda más que asimilarlo

Todavía se siente el peligro, pero no queda más que asimilarlo

Ciudades lunes 15 de septiembre de 2025 -

Por Francisco Mendoza Nava 

Miriam Elena es una vendedora de dulces bajo el Puente de la Concordia, y tiene uno de sus puestos a sólo unos metros del punto en el que volcó la pipa de gas, el pasado miércoles 10 de septiembre. Dicha experiencia, para ella, fue algo “muy horrible” porque aunque estaba unos metros más atrás del límite del fuego, sintió que perdía algo más que lo material.

En entrevista para _La Hoguera _, Miriam relató que lo visto el miércoles fue algo horrible. Contó que ella no estaba meramente en ese punto donde la visitamos, sino un tanto más alejado, en otro negocio. Pese al riesgo, contó que al ver la explosión enseguida salió corriendo rumbo a su puesto porque ahí se encontraba su sobrina atendiéndolo y porque la madre de esta vive en una calle vecina. 

La comerciante describió la escena de la fuga de gas y el flamazo como algo muy aterrador. En tanto, indicó que al ceder la mayor parte del fuego el ambiente se tornó "muy muy tenebroso" porque además se sintió mucho calor, lo cual completaba una escena muy horrible.

"Cuando llegué no la veo, ni a ella, ni a su mamá. Entonces me dio mucho miedo porque pues todo lo material del negocio pues sí se fue se quemó, casi todo. Todavía tengo unas botellas de refrescos donde se ve feo y mucha mercancía que desgraciadamente pues ya ahorita tuve que quitar ", pronunció.

Respecto a sus familiares, dijo que afortunadamente están bien. Especificó que su sobrina de 18 años salió corriendo cuando sus vecinos, del puesto de barbacoa adjunto, comenzaron a gritar al ver el “humo” y señalar que se trataba de gas. En tanto, se refugió en una esquina, detrás de una capilla que terminó protegiéndola de la explosión que sin más miramientos describe como algo “horrible” que se vio por todos lados. 

Sobre los daños, Miriam narró que al volver al día siguiente se percató de que todo por ahí estaba literalmente quemado, incluido el árbol al lado de su caseta. Verlo así, dijo, le hace sentir la vibra de que está todavía ahí el peligro; sin embargo, expresó que no queda más que asimilarlo porque además trabaja en una carretera y en esas condiciones puede pasar de todo. 

“Pues ni modo, hay que seguir porque no puedo estar así. Yo vivo de esto y pues no puedo quedarme encerrada porque necesito salir y enfrentarme al miedo. Hay que seguir adelante”, agregó.
 En cuanto a los daños materiales, precisó posteriormente que aproximadamente el 50% de su producto quedó consumido o dañado, mostrando una botella de _Red Cola_ que el flamazo terminó sumiendo. 

Asimismo, indicó que quedaron dañados otros refrescos, frituras y dulces que tuvo que trasladar de otro negocio a este para reabastecerlo; sin embargo, señaló que además tuvo que invertir en una nueva lona.
Finalmente, mostró que su refrigerador también fue alcanzado por el fuego, aunque no le dejó marcas mayores que una calcomanía “achicharrada”. En tanto, comentó que aunque en su momento fue la luz, rápidamente fueron reparadas las afectaciones para restablecer el servicio.


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M/CR

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