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Columnas
La migración en América Latina se ha convertido en un tema de relevancia política y social que atraviesa fronteras y desafíos históricos. Desde las primeras acciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quedó clara la intención de abordar este fenómeno con un enfoque de respeto a los derechos humanos. Su propuesta, incluida en su Proyecto de Nación, busca que las personas se desarrollen en sus lugares de origen, mediante programas sociales como "Sembrando Vida" y becas educativas.Claudia Sheinbaum Pardo, al iniciar su administración, reforzó esta visión, planteando la importancia de alianzas internacionales para gestionar la migración de manera ordenada y con respeto a los derechos fundamentales. Sin embargo, las tensiones diplomáticas han aumentado en las últimas horas, especialmente ante las órdenes ejecutivas que ha firmado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que han generado incertidumbre en las políticas migratorias binacionales.El discurso de Trump, marcado por su enfoque empresarial, parece más orientado hacia negociaciones económicas que a una solución integral del fenómeno migratorio. Estas acciones podrían afectar tanto a las personas migrantes que ya residen en los Estados Unidos como a quienes buscan acceder al país en busca del llamado "sueño americano".Durante el sexenio de López Obrador, México implementó diversos programas para contener la migración desde un enfoque humanitario. Políticas como la atención a grupos vulnerables, el acceso garantizado a servicios básicos y el respeto a los usos y costumbres de los pueblos originarios se consolidaron como pilares fundamentales de su administración.Sin embargo, las recientes tensiones desde la Casa Blanca evidencian la necesidad de fortalecer la diplomacia mexicana. Marcelo Ebrard, como canciller en el sexenio anterior, desempeñó un papel clave en la negociación de acuerdos que permitieron una gestión más ordenada del fenómeno migratorio. Ahora, el reto recae en mantener estos avances en un contexto internacional más hostil, con Juan Ramón De la Fuente al frente de la diplomacia mexicana.El también ex rector de la UNAM ha señalado que la diplomacia mexicana debe centrarse en preservar los derechos humanos y garantizar que cualquier negociación con Estados Unidos sea equitativa. Las órdenes ejecutivas de Trump no solo afectan a los países emisores de migrantes, sino que también ponen en riesgo el marco legal internacional establecido por la ONU.La Organización de las Naciones Unidas, de la cual Estados Unidos es miembro activo, ha sido enfática en la necesidad de respetar los derechos humanos en cualquier política migratoria. La Carta Internacional de los Derechos Humanos establece principios fundamentales como el derecho a la vida, a una vivienda digna, trabajo digno y a elegir a sus propios gobernantes.Trump, al firmar estas órdenes ejecutivas, no solo podría estar violando el marco legal interno de su país, sino también comprometiendo su responsabilidad internacional. Esto coloca a la comunidad internacional en una posición crítica para exigir el cumplimiento de estos derechos y evitar que las políticas migratorias se conviertan en un instrumento de represión.El compromiso de México con los derechos humanos y su experiencia en la implementación de programas sociales podrían servir como modelo para otros países. La clave estará en fortalecer las alianzas internacionales y en mantener un diálogo constante con Estados Unidos para garantizar que las políticas migratorias sean justas y respetuosas.La migración es un fenómeno complejo que no se resolverá con políticas unilaterales. Es fundamental reconocer que detrás de cada persona migrante hay una historia de lucha y esperanza. Los gobiernos de América Latina y Estados Unidos tienen la responsabilidad de trabajar juntos para construir un sistema más humano y equitativo.El reto no es sólo político, sino también ético. La capacidad de garantizar los derechos humanos en el contexto de la migración será un indicador clave del avance de nuestras sociedades hacia un futuro más justo. La diplomacia, el respeto y la cooperación internacional son herramientas indispensables para lograrlo.*Periodista | @JoseVictor_RdzPremio Nacional de Derechos Humanos 2017