Los medios insisten en hacer grande a una oposición pequeña. Primero insistían en dar crédito a partidos como si tuvieran una representación considerable en el país.
Ahora, no conformes con tratar de nombrar al PAN como si tuvieran mayoría popular, impulsan un nuevo intento de engaño y en lugar de informar sobre lo que dice sólo uno de sus senadores, afirma que es el Senado es el que propone una reforma. Desde luego que uno de los habituales tergiversadores de la realidad es un diario muy cuestionado que cabecea: “Senado impulsa reforma para fortalecer más de 2,462 municipios del país; busca ampliar el acceso a financiamiento”, cuando en realidad es un solo senador quien lo propone y que tiene cero posibilidades de aprobarse.
Ese es el tipo de información que disminuye el apoyo de la población a la oposición y la mejor manera de perder credibilidad del medio que trata de engañarla. Los medios otorgan una sobrerrepresentación de espacios a partidos de oposición que nadie puede negar. Por esta situación nadie protesta porque se suman dos derrotados para compartir su tragedia. Los partidos de oposición sin militantes ni simpatizantes, y los medios sin credibilidad ni público.
Por otra parte, los medios le llaman bancada legislativa a los representantes de los partidos y no a los representantes del pueblo. En Veracruz, por ejemplo, que tenía sólo dos diputados locales, le llamaba así, cuando para ser bancada se necesitan cinco, pero renunció al PRI uno y sólo hay uno. También hablan en nombre de un partido minoritario hasta el absurdo, con 18 senadores, 11 reales, y 7 pluris. Todos ellos caben en una combi, pero los medios los mencionan como si fueran representantes de una de toda la Cámara, incluso como si no hubiera otros partidos ni otras instancias y leyes que cumplir.
El engaño es permanente y no nombran las cosas por su nombre, representando no sólo una minoría sino intereses de los que los propios medios forman parte, es decir la intención de manipular, cuestión en la que son expertos, y rescatar privilegios de una clase que desesperada acude a la mentira para sobrevivir.
Aquí no se trata de expulsar lo diferente, aunque sea minoría, sino de darle a esa minoría el lugar que le corresponde, y regresarle a la mayoría su exacta dimensión, sobre todo si se trata de un medio que debe informar con veracidad sobre la realidad política con precisión.
Una minoría que no pelea su lugar en la búsqueda del voto a través de la vinculación con la sociedad sino en la judicialización, desconoce las necesidades e inquietudes de la población e impone sus intereses sobre la realidad de la mayoría. Una mayoría que se aumentó todos los días que detentaron el poder por sus políticas antipopulares.