La gestión de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ha sido controvertida y señalada. En su primer período, desató un pleito en el Senado de la República cuando rindió protesta y de ahí, mantuvo una actitud pasiva, al servicio de esta errada y llamada cuarta transformación.
El oficialismo ha seguido protegiéndola a tal grado que cuando la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a Palacio Nacional, por instrucciones de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, le concedió un segundo período al frente de la CNDH.
Sí, efectivamente, como “una piedra en el zapato” metida con calzador. Entonces, la estrategia de Piedra, fue atacar a las organizaciones sociales de derechos humanos como la “Miguel Agustín Pro”.
El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, fue la medida del actuar de Rosario Piedra y dimensiona que sigue estando al servicio de Morena. En la más reciente recomendación de este organismo, su titular, en lo que llamó “recomendación reivindicatoria de la lucha de las víctimas directas e indirectas”, descarta la participación de elementos de la SEDENA y de Marina, “en ninguno de los eventos violentos contra los estudiantes”. Esa era la parte medular, exonerar al Ejército y a la SEMAR de cualquier responsabilidad.
En cambio, la CNDH, encontró como autoridades federales responsables de los agravios a la Fiscalía General de la República (FGR); la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA); la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (CoVAJ-Ayotzinapa), de la Secretaría de Gobernación; Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV); Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y hasta la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Desde luego, la CNDH también emitió recomendaciones a nivel del gobierno de Guerrero que en ese tiempo encabezaba el entonces perredista Angel Aguirre Rivero y que pidió licencia cuando ocurrieron los violentos hechos.
No hay que olvidar la manera en que tiempo después, el entonces subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, lo “fueron” porque se atrevió a señalar a miembros del Ejército implicados en la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.
Pero lo que más llama la atención en este asunto, es que la CNDH señala de manera constante al GIEI, el grupo interdisciplinario extranjero que revisó con lupa este abultado expediente y osó señalar que se había tratado de una “conspiración militar”.
Piedra Ibarra consideró que las búsquedas que realizó dicho Grupo fueron nulas y siempre se sostuvo con una “narrativa sensacionalista”. Olvida la señora Piedra, la manera en que su hermano, Jesús Piedra Ibarra, fue secuestrado y llevado al Campo Militar Número Uno.
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