Hace un par de días la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) dio a conocer una disminución en la inflación en los Estados Unidos, la baja fue de .04 por ciento, muy pequeña, pero un respiro en las preocupaciones del mandatario, que tan abrumado se ha visto.
La inflación se desaceleró en junio al 3.5 por ciento, principalmente por la caída de los precios de la energía tras la firma de un marco de acuerdo de paz con Irán.
Sin embargo, la reanudación de hostilidades vuelve a ensombrecer el panorama inflacionario del país.
Cabe destacar que esta caída del índice general de precios es la mayor disminución mensual registrada desde abril de 2020, incluso el índice de energía cayó en un 5.7 por ciento el mes pasado.
Al revisar el documento de la BLS encontramos que la inflación subyacente —que excluye los costos de los alimentos y la energía— se mantuvo sin cambios durante el mes, lo que constituye una señal preocupante de que tan persistentes pueden ser los precios más altos, más allá de los propios costos de la energía.
Malas noticias sin duda.
Y en busca de revertir la tendencia negativa Trump ordeno una difusión importante e estos números que liberan algo de presión a su gobierno y el vocero de la Casa Blanca, Kush Desai, recordó en su cuenta de X que el presidente, Donald Trump, ha mencionado reiteradamente que, a medida que se normalizara el tráfico en el estrecho de Ormuz, los precios del petróleo —y, por ende, la inflación general— se desplomarían drásticamente.
Y de nueva cuenta la necia y terca realidad nos muestra que la narrativa política esta divorciada del día a día, solo hay que revisar lo que sucede desde la semana pasada con el Estrecho de Ormuz.
La caída de junio tuvo lugar después de subidas en mayo (3,9 por ciento, abril 3,8 y marzo 10,9), que golpearon el bolsillo de los estadounidenses, en vilo ahora por la posible alza en los precios del combustible tras la reciente ruptura de la tregua y la disputa por el control del paso marítimo.
El índice de alimentos aumentó un 0,2 por ciento al igual que los índices de alimentos en términos interanuales, el componente de energía subió un 15,7 por ciento mientras que el de alimentos aumentó un 3 por ciento.
La recreación, los bienes inmobiliarios, el cuidado personal fueron lo que estuvieron entre los índices que crecieron en junio, pero de forma mínima.
Una inflación alta y en particular en los precios de las gasolinas, son las peores noticias para cualquier presidente, sobre todo previo a un periodo electoral como el que se vivirá en noviembre próximo, donde los republicanos pueden perder el control de ambas Cámaras.
@ncar7