El Estado de México, a pesar de ser una de las entidades con mayor desarrollo económico e industrialización, enfrenta una problemática crónica de pobreza tanto en áreas rurales como urbanas. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), esta entidad alberga la mayor cantidad de personas en situación de pobreza en todo el país. La magnitud de la marginalidad es evidente y requiere una atención prioritaria por parte de la próxima gobernadora.
Según el último estudio del Coneval, aproximadamente 8 millones 342 mil personas en el estado viven en condiciones de pobreza, lo que representa el 48.9% de la población total. Además, 1 millón 410 mil mexiquenses se encuentran en situación de pobreza extrema, sin acceso a lo más básico para subsistir. Estos datos revelan que los programas sociales, tanto a nivel federal como estatal, no han logrado reducir significativamente los índices de pobreza en la entidad, siendo agravados aún más por los efectos de la pandemia.
Si bien la pobreza está presente en los municipios con alta densidad poblacional en las periferias de las zonas metropolitanas de los valles de México y Toluca, son las comunidades rurales ubicadas en la zona sur, así como en las regiones mazahua y otomí, las más afectadas por esta situación de marginalidad.
Las evaluaciones municipales más recientes del Coneval revelan que en 89 de los 125 municipios del estado, más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza. Sorprendentemente, de los 15 municipios con mayor cantidad de personas en situación de pobreza a nivel nacional, cinco pertenecen al estado de México.
Paradójicamente, estos municipios han sido históricamente bastiones electorales del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En las elecciones de 2017, por ejemplo, los votos provenientes de estas localidades permitieron que Alfredo del Mazo, candidato del PRI, ganara una elección sumamente reñida contra la morenista Delfina Gómez.
La pobreza ha sido un factor determinante en las victorias electorales del PRI. En Villa Victoria, el único municipio que nunca ha experimentado un cambio de gobierno municipal y que siempre ha sido gobernado por el PRI, la participación electoral en 2017 superó el 70% de la lista nominal, en contraste con el promedio estatal del 54%. En esa elección, Del Mazo ganó en Villa Victoria con una diferencia de ocho votos a uno frente a Gómez.
Asimismo, en San José del Rincón y Villa de Allende, en la zona mazahua, ganó con una diferencia de seis votos a uno; en Donato Guerra, Ixtapan del Oro y Sultepec, la diferencia fue de cinco votos a uno, y en todos estos municipios la participación electoral superó el 70% de la lista nominal.
Es evidente que la pobreza ha influido significativamente en los resultados electorales en el estado de México. Sin embargo, esta realidad debe ser abordada con una visión más amplia y un enfoque de soluciones integrales. La próxima gobernadora tendrá ante sí el desafío de enfrentar esta problemática de manera prioritaria, implementando políticas y programas efectivos que reduzcan la pobreza en todas sus dimensiones y garanticen un desarrollo equitativo y sostenible en el estado.