Por Francisco Mendoza Nava
La Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) decidió continuar con su huelga, iniciada el pasado 1 de junio. Asimismo, advirtió que se estarán fortaleciendo las movilizaciones en la Ciudad de México (CDMX), pese a que en días pasados se observó el desalojo de parte de su campamento en calles del Centro Histórico.
Durante la noche del sábado en la Asamblea Nacional de la CNTE, Yenny Aracely Pérez Martínez, secretaria general de la Sección XXII, criticó los comentarios desde Palacio Nacional respecto a que la cúpula de la organización se negó a consultar a sus bases ante los ofrecimientos. Al respecto, señaló que eso es falso, dado que el movimiento está orientado por el grueso de los profesores que lo integran.
“Llevamos a cabo la consulta y las bases determinaron continuar la huelga nacional. Sus declaraciones quedan desfasadas porque aquí no hay decisiones de cúpula, sino que las bases orientan el movimiento”, señaló.
La dirigente magisterial acusó “cerrazón” por parte del gobierno federal para solucionar sus demandas. Ante eso, señaló que las bases han decidido fortalecer la huelga nacional de la CNTE llamando a más contingentes, a fin de que se vea su fuerza con acciones centrales en CDMX y otras entidades federativas donde tienen presencia.
Yenny Aracely Pérez sostuvo que la lucha por una jubilación digna para los trabajadores del sector educativo de México no puede ser vista como un “privilegio”. En tanto, criticó los comentarios relativos a que detrás de su protesta existe un trasfondo político o relación con la oposición al bloque gobernante.
Al respecto, expuso que aunque algunos pretenden vincular a la organización con el “prianismo”, nombre con el cual se conoce a la alianza política formal o informal del Partido Acción Nacional (PAN) y Partido Revolucionario Institucional (PRI), olvidan que también luchó en su momento contra los gobiernos de dicho sector político. En tanto, recordó que “la Coordinadora” se opuso a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto y la Ley del ISSSTE de 2007 de Felipe Calderón Hinojosa, mismas que desea que se deroguen.