Por GUADALUPE ROMERO
Dos bocas son insuficientes para dar cuentas de la refinería
Como ya pasó con la puesta en operación del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que según el más reciente cálculo costó a los mexicanos más de 116 mil millones de pesos (quizá nunca lo sabremos pues la información está catalogada y guardada como de seguridad nacional), la anunciada inauguración, para su fase de pruebas, de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, va porque va el 2 de julio próximo.
“Habremos” (dijo el otro) de decir con orgullo: “promesa cumplida”. Los preparativos están contra viento y marea, y los medios de comunicación ya alistan baterías para la cobertura, bajo la experiencia del aeropuerto el pasado 21 de marzo, cuando apenas horas antes se conoció de la logística para presenciar tan esperado acto de magia. A quince días de otra “histórica” ceremonia también se desconoce el protocolo.
Aunque lo más obscuro de todo, incluso del llamado oro negro que logrará el proceso prometido de 350 mil barriles diarios, de prueba, hasta el próximo año, y los 2 millones hasta finales del mismo, son los pesos y centavos en miles de millones que en realidad han pasado por el refinado de la planta que aún dista mucho de estar concluida. Dicen los discretos, que los gritos de los faltantes y los justificantes ya atraviesan las paredes de Palacio Nacional.
Alguien por ahí escuchó una cifra desde el Despacho Presidencial hasta la oficina del titular de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, que incluso cruzó y tambaleó el Salón de los Retratos (de los responsables de las arcas públicas en el pasado); el eco clamaba por un faltante de 38 mil millones de pesos en las cuentas de la próxima nueva refinería Olmeca.
Esperemos a la revisión de las cuentas (si aún dejan operar a la Auditoría Superior de la Federación, ASF) en unos dos años, para conocer cuánto se gastó en la construcción y puesta en operación de Dos Bocas y su proceso tradicional de refinación de hidrocarburos que convierte crudo ligero (que México produce poco) en gasolinas; para contribuir a la demanda del combustible, que tan solo hace un año cerró en casi 600 mil barriles diarios.
Además de echar los barriles al vuelo, se esperaría que la reportera semanal de los avances de la obra, a través de los videos que todos los lunes se han presentado en la conferencia matutina de Palacio Nacional, donde cada vez se ve más suelta y “chispa” frente a la cámara, la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, en el discurso inaugural nos hablara claro de los costos.
O bien, el cada vez más tabasqueño (como si puntualizar el acento sureño garantizara algo dentro del círculo más cercano al jefe del Ejecutivo), el director de Pemex (mi cuasi pariente, ja), Octavio Romero Oropeza, tenga la educada intención de dejar claro los montos invertidos y los dineros involucrados en lo que, dicen, será la refinería punta de lanza para lograr la autosuficiencia energética.
Por lo pronto, y a días de la esperada inauguración de pruebas, se sabe que la construcción que inició el 9 de diciembre de 2018 con un presupuesto de 8 mil millones de dólares, alcanzará este año un costo de 14 mil millones de dólares.
Mucho por transparentar. Por lo menos ya lo pidió la ASF, una parte; en su reporte de 2020 cita: “se observó una inadecuada programación de los recursos, ya que no se identificó la trazabilidad y seguimiento de la autorización y ejercicio para el Proyecto de la Nueva Refinería de Dos Bocas, lo que resta transparencia y rendición de cuentas, ya que la información no es clara ni accesible al público en general, al ser un proyecto estratégico de la entidad fiscalizada”.
Todo se suma a la nueva amenaza, las gasolinas y el diésel comenzaron esta semana una escala alcista en sus precios; futurólogos observan que llegará hasta 30 pesos el litro, con todo y el alto porcentaje de subsidio que pagamos todos.
REMANENTES
Nos cuentan que Metabase Q, empresa líder de ciberseguridad en México y América Latina, de Mauricio Benavides y Louise Ireland, que dará a conocer una alianza tecnológica con Halcyon, la primera plataforma de seguridad dedicada y adaptable del sector de ciberseguridad, centrada específicamente en detener ataques de ransomware.
Por si usted todavía no lo sabe, ransomware o malware de rescate, es un tipo de virus que impide a los usuarios acceder a su sistema o a sus archivos personales y que exige el pago de un rescate para poder acceder de nuevo a ellos, dicho en otras palabras, un secuestro digital. Sálvese quien pueda…