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La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó recientemente los resultados de la Estrategia Nacional de Construcción de Paz, un plan que busca delinear de manera clara cómo se pretende alcanzar la paz en el país. Sin embargo, la estrategia también genera dudas respecto a su alcance y viabilidad, particularmente en cuanto a la capacidad del gobierno para lograr que las comunidades fortalezcan su participación de manera activa en la estrategia.
La estrategia en su primera fase fue implementada a través de 37 dependencias y organismos del gobierno en 10 municipios prioritarios. Como parte de los esfuerzos, se desplegó un promedio de 408 brigadistas por municipio, quienes realizaron 23,232 visitas. Además, se organizaron 12 ferias de paz que brindaron 86,359 atenciones y se integraron 10 Comités de Paz para fortalecer el tejido social y la coordinación comunitaria.
La funcionaria federal destacó que, en las Ferias de Paz, los tres órdenes de gobierno realizaron acciones en beneficio de la población, como servicios de salud, atención a jóvenes, asesoría jurídica, y difusión de programas sociales.
Durante las visitas, se encontró que un tercio de los hogares cuenta con beneficiarios de la pensión para adultos mayores, el 12% tiene mujeres de 63 a 64 años en programas sociales, el 60% percibe inseguridad por falta de patrullaje, el 20% de los jóvenes solicita rehabilitación de espacios deportivos y el 10% demanda servicios básicos como agua potable o reparación de calles.
Sin lugar a duda, esta estrategia representa una acción concreta dentro de la política de paz, lo cual constituye sin lugar a dudas el mayor avance. Este programa destaca la importancia de acercarse a la ciudadanía para identificar y comprender las problemáticas que enfrenta.
En sintonía con los principios de la construcción de la paz, esta iniciativa refuerza los derechos de las personas en áreas fundamentales como la salud y el acceso a la justicia, aspectos esenciales para enfrentar los desafíos de la inseguridad en cualquier sociedad.
Ahora bien, para garantizar el éxito de esta medida, será indispensable que la Estrategia Nacional de Construcción de Paz incorpore y fortalezca algunos elementos que no parecen quedar del todo claros en su diseño actual. Si bien el alcance de los programas sociales es un componente fundamental, la estrategia parece enfocarse principalmente en la difusión de estos programas, sin detallar cómo se trabajará de manera directa en las comunidades, especialmente en aquellos casos donde las personas o las familias no reciben los beneficios de manera directa.
De igual forma, una vez identificadas las personas beneficiarias de programas sociales y las principales problemáticas relacionadas con la inseguridad, surge la pregunta de cómo se planea procesar esa información y de qué manera contribuirá a fortalecer la estrategia.
Otro cuestionamiento que surge es si estas ferias, que ofrecen asesoría en materia médica, legal y social, se mantendrán a largo plazo o si están concebidas como iniciativas temporales. Si se pretende prolongarlas, sería crucial definir con claridad la periodicidad con la que se realizarán, los mecanismos para evaluar su impacto, y la forma en que se garantizará su presencia constante en las comunidades.
Además, resulta esencial que esta estrategia trascienda el carácter meramente asistencialista. Para lograr una auténtica construcción de paz, se requiere un enfoque integral que no solo responda a las necesidades inmediatas de las comunidades, sino que también promueva el desarrollo sostenible, fomente la participación ciudadana y construya capacidades locales.
Derivado de la necesidad de una mayor participación ciudadana, es fundamental que, al hablar de los Comités de Paz, se defina con claridad el papel que desempeñan dentro de la estrategia. Considerar que un solo comité por municipio es suficiente para atender las demandas de la población en materia de seguridad puede resultar insuficiente, especialmente en municipios con alta densidad poblacional y complejidad social.
Es crucial que estos comités no se limiten a ser espacios meramente informativos. Por el contrario, deben convertirse en plataformas efectivas para el diálogo y la participación de las comunidades en la toma de decisiones. Además, debe garantizarse que estos espacios tengan las herramientas y el respaldo necesario para impulsar soluciones concretas. Esto incluye generar mecanismos para la identificación y priorización de problemas, el diseño de acciones comunitarias, y el seguimiento de los resultados.
Los esfuerzos que se realicen a partir de este momento serán fundamentales para alcanzar una mayor coordinación entre los tres niveles de gobierno en favor de la paz. El principal reto para garantizar el éxito de esta estrategia será trascender el enfoque meramente informativo y asistencialista. La estrategia debe evolucionar hacia un modelo integral que no solo responda a las necesidades inmediatas, sino que también fomente el empoderamiento real de la ciudadanía como protagonista en la construcción de paz.
Iván Arrazola es analista político y colaborador de Integridad Ciudadana A. C. @ivarcorr @integridad_AC