Claudia Bolaños
La Iglesia católica llamó a reconocer y apoyar a las personas que dedican su tiempo al cuidado de familiares o pacientes enfermos, al advertir que esta labor puede generar desgaste físico, emocional y espiritual cuando recae en una sola persona.
A través de un editorial publicado en Desde la Fe, la Arquidiócesis de México destacó que el cuidador suele permanecer en segundo plano, pese a que enfrenta jornadas prolongadas, estrés y el impacto emocional de observar el deterioro de un ser querido.
El texto señaló que cuando una familia comparte las tareas de atención, las responsabilidades pueden ser más llevaderas; sin embargo, cuando el cuidado se concentra en una sola persona, aumentan las posibilidades de agotamiento y afectaciones a su propia salud.
“Además del cansancio natural, implica estrés emocional ver a un ser querido deteriorarse y sufrir”, expuso el editorial, al subrayar que quienes cuidan también requieren apoyo y reconocimiento.
La publicación planteó que el cuidado de los enfermos debe entenderse como una responsabilidad compartida entre familias, comunidades e instituciones, para evitar que los cuidadores enfrenten solos una tarea que puede prolongarse durante meses o años.
Asimismo, recordó que la Pastoral de la Salud busca acompañar no solo a quienes padecen una enfermedad, sino también a quienes están a su lado, mediante redes de apoyo, orientación y acompañamiento espiritual.
La Iglesia advirtió que una sociedad que cuida a quienes cuidan fortalece una visión más humana de la atención a la enfermedad y reconoce la importancia de quienes realizan esta labor muchas veces silenciosa.