El pasado 21 de diciembre el gobierno estadounidense había anunciado el fin del Titulo 42, mediante el cual, aduciendo medidas sanitarias, los inmigrantes son deportados de forma inmediata pero unos días antes decidió un juez federal extender esta medida lo que representó un duro golpe para miles de personas que llegaron a la frontera en busca de ingresar e inmediatamente solicitar asilo.
Esta extensión de la política migratoria que implementó Donald Trump ha continuado con Joe Biden, también dio tiempo a las ciudades fronterizas como El Paso, Texas, para prepararse mejor para ayudar a alimentar, albergar y transportar a los miles de migrantes que han llegado a alguno de los 53 cruces fronterizos. incluye presas, ferry, y otros 25 cruces que permiten el tráfico comercial, vehicular y peatonal.
Incluso con el Título 42 en vigor, los gobiernos locales de los 4 estados fronterizos estadounidenses, así como algunas organizaciones no gubernamentales han unidos esfuerzos para acomodar a tantos migrantes como quepan en todos sus refugios, así como encontrar nuevos espacios para albergar a más.
Estas acciones, sin embargo, no han sido suficiente y miles de migrantes que deambulan por las calles de los condados de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
A la extensión del Titulo 42, se han sumado las difíciles condiciones climáticas, con temperaturas por debajo de los cero grados, lo que han complicado la estadía de los migrantes que buscan el mejor momento para cruzar de alguna forma la frontera del país que llaman la opción de vida.
Las oficinas de Manejo de Emergencia de ambos lados de la frontera no pueden dar respuesta a las olas migrantes que siguen llegando a la región y el gobierno de Joe Biden simplemente no ha podido dar solución a pesar de haber contado con el Congreso a su favor, situación que no tendrá en los 2 últimos años de su mandato.
Desde El Paso hasta Houston, las ciudades y muchas organizaciones sin fines de lucro utilizaron una variedad de estrategias para mantener a estas personas abrigadas. Crearon estaciones de calentamiento, distribuyeron mantas y ampliaron la capacidad de los refugios existentes.
La explosión del Ártico coincidió con un aumento en los cruces de migrantes en la frontera entre México y los Estados Unidos que abrumaron el sistema de refugios, lo que ha repercutido en dejar a los migrantes durmiendo a la intemperie, una realidad peligrosa con este gélido clima.
Las temperaturas de Austin a San Antonio, por ejemplo, cayeron por debajo del punto de congelación y los vientos alcanzaron ráfagas superiores a los 60 kilómetros por hora, lo que complicó la percepción térmica. Este inicio de semana se incrementará desafortunadamente el número de muertes por frío en la comunidad migrante.
@arnc7