Con la llegada de los cambios de estación, muchas personas enfrentan molestias respiratorias que pueden confundirse entre un resfriado común y una alergia estacional. Aunque ambos presentan síntomas similares como congestión nasal, estornudos y cansancio, especialistas advierten que distinguirlos es fundamental para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
El resfriado suele estar provocado por virus y se caracteriza por la aparición repentina de malestar general, dolor de garganta, fiebre baja y secreción nasal espesa. Por lo general, dura entre siete y diez días y puede transmitirse fácilmente de persona a persona. En cambio, la alergia estacional está relacionada con la exposición a pólenes u otros alérgenos ambientales, no es contagiosa y sus síntomas tienden a prolongarse mientras dure la exposición al agente desencadenante.
Una diferencia clave es la fiebre: en el resfriado puede presentarse, mientras que en la alergia no. Además, las alergias suelen provocar picazón en ojos, nariz y garganta, acompañadas de lagrimeo constante, síntomas que no son habituales en un resfriado.
Los especialistas recomiendan prestar atención a la duración de los síntomas y al contexto en el que aparecen. Si las molestias se repiten cada año en la misma temporada, es probable que se trate de alergia. En caso de duda, acudir a un profesional de la salud es la mejor opción para confirmar el diagnóstico y recibir orientación sobre el tratamiento más adecuado.