El estudio FADES, elaborado de forma conjunta por la organización Reinserta y el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, reveló que las personas que cometen delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes en México no padecen mayoritariamente de psicopatías o trastornos mentales determinantes. El informe, presentado en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, desmonta el mito del agresor patológico y ubica la causa de estos actos en factores socioculturales, distorsiones cognitivas e impunidad.
La investigación cuantitativa y cualitativa examinó una muestra de 511 personas privadas de la libertad en centros penitenciarios mexicanos con sentencia por agresiones a menores, incluyendo 21 entrevistas a profundidad. Los resultados expusieron que el 96 por ciento de las agresiones son perpetradas por hombres con un promedio de edad de 45 años, quienes actúan principalmente por oportunidad situacional y presentan una severa distorsión sobre la capacidad de consentimiento infantil, minimizando las afectaciones producidas en las víctimas.
Durante el evento de presentación, representantes del organismo psiquiátrico y de la organización civil hicieron un llamado a reconfigurar las políticas de prevención para evitar trasladar la responsabilidad del autocuidado a las infancias. Las instituciones participantes enfatizaron la urgencia de enfocar las estrategias educativas en el entorno adulto y modificar las percepciones culturales que facilitan la permisividad ante este tipo de violencias.