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Columnas
La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), organismo autónomo que está en la lista de los que pronto desaparecerán y que tiene entre sus objetivos evaluar y mejorar la calidad del sistema educativo en México, publicó recientemente el documento de política “La revalorización del magisterio y el derecho a la formación continua de docentes de educación básica y media superior 2024”.
El fundamento de este documento, se enmarca en dos aspectos fundamentales, el primero se basa en lo mandatado en el artículo tercero constitucional, el cual establece “la revalorización del magisterio al reconocerlo como agente fundamental del proceso educativo y por su contribución a la transformación social”, asímismo que tienen el “...derecho de acceder a un sistema integral de formación, de capacitación y de actualización”.
Y el segundo parte del hecho de que el inicio de la nueva administración, lo que requiere de un recuento de lo que se ha realizado para que lo que se plantee, vaya en una ruta de la mejora de la formación de las maestras y maestros de todos los niveles educativos para mejorar la calidad educativa.
Este documento reconoce que se han hecho importantes esfuerzos en Educación Básica y Educación Media Superior, y al mismo tiempo que persisten desafíos para que todas las maestras y maestros ejerzan su derecho a la formación continua ya que el acceso a ésta es limitado y las opciones con que cuentan responden de manera escasa a los retos y tensiones que enfrentan en su práctica docente cotidiana.
En este sentido, más allá de la parte técnica e institucional, MEJOREDU debió de haber enriquecido este documento, consultando a las y los docentes para saber cómo le hacen para cubrir su formación continua, ya que si bien el Estado no ha cumplido del todo con este punto, ellos no dejan de capacitarse de manera permanente.
Lo que encontrarían es que las y los docentes de México, invierten mucho dinero en este rubro, el cual va desde cursos, talleres, diplomados, maestrías y doctorados que les permitan ser los profesionales de la educación que necesitan las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, y que necesita nuestro país.
Cuando las y los docentes, demandan un salario que los revalorice, es porque una parte muy significativa se va en pagar su formación profesional, y buscan que además de que ese salario les garantice una buena calidad de vida, les permitaseguir “aprendiendo para enseñar mejor”.
Por lo que, sumado a esto, resultará imprescindible, aunque MEJOREDU desaparezca, considerar sus recomendaciones, entre las que se encuentran: Integrar en una instancia nacional especializada, tanto la regulación de la formación continua de maestras y maestros de EB y EM; Mejorar gradualmente el presupuesto público destinado a la formación continua; Robustecer —en cada entidad federativa— a las áreas de formación continua en EB y crear o consolidar las correspondientes a EMS; Fortalecer la participación de actores educativos clave como instituciones formadoras de docentes, de educación superior y de organismos internacionales.
Cuando hablamos de pensar, actuar e invertir en las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, debemos de considerar que ello se involucran los docentes, porque son quienes los forman y los educan. Invertir en la formación de las y los maestros, realmente es hacerlo por todas y todos.
ROSALIA ZEFERINO SALGADO
Dra. en Educación y Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública