En medio de una ciudad bulliciosa y cambiante, el carrito de nieves y paletas que antaño anunciaba su llegada con el tintineo de campanillas, ahora comparte escenario con una variedad creciente de heladerías artesanales en la Ciudad de México. Desde Xochimilco hasta las concurridas calles del centro, la tradición del helado se mezcla con la innovación y la calidad en una escena que va más allá de los sabores clásicos de grosella, uva y limón.
Alejandro Cuallo, fundador de Sempre Gelato, una heladería surgida en plena pandemia, destacó para El Universal, el interés creciente por el arte heladero y la búsqueda de la excelencia. "No hace mucho que los heladeros artesanales están en boga", afirma, señalando la proliferación de propuestas inspiradas en las escuelas italiana, francesa y americana.
Kirén Miret, emprendedora detrás de Casa Morgana, resalta la importancia de la creatividad y la calidad en la oferta heladera. "Creo que hay muchas nuevas heladerías en nuestro país que están haciendo las cosas bien, proponiendo, y me parece que nos lo merecemos", comenta.
José Luis Cervantes, creador de Joe Gelato, pionera en obtener el Certificato di Eccellenza Gelato Naturale en México, destaca la diversidad de ingredientes y técnicas que caracterizan al helado artesanal. Para él, la clave está en aprovechar la riqueza de la despensa mexicana y apostar por ingredientes naturales de alta calidad.
Más allá de la oferta variada y sofisticada, el helado artesanal se distingue por su compromiso con la calidad y la naturalidad. Los heladeros artesanales evitan el uso de aditivos, conservadores, esencias, colorantes o estabilizantes, apostando por ingredientes frescos y técnicas tradicionales.
Sin embargo, el camino hacia la profesionalización y la difusión de la cultura heladera aún está por recorrerse. Los heladeros buscan crear comunidad, compartir conocimiento y educar a los consumidores sobre la diferencia entre helado, gelato y nieve, así como sobre la calidad de los ingredientes y su origen.
En medio de la diversidad de gustos y estilos de vida, los heladeros artesanales se adaptan a las demandas del mercado, ofreciendo alternativas sin lácteos, azúcar o huevo. Aunque las opiniones difieren respecto a estas tendencias, la calidad y la autenticidad siguen siendo los pilares del renacimiento del helado artesanal en la Ciudad de México.
Desde sabores clásicos hasta innovadoras creaciones, el helado artesanal continúa deleitando a los habitantes de la capital mexicana con su frescura, suavidad y sabor único, manteniendo viva la tradición de las delicias gélidas en una ciudad siempre en movimiento.