Retomo el comentario del martes pasado, en el que dejé que fueran los datos duros y oficiales de la Revocación de Mandato, los que hablaran por sí mismos, sobre este ejercicio de participación ciudadana directa.
Va el último dato duro referido a las 57 mil 448 casillas casillas instaladas. El 92% de ellas se instaló en el mismo domicilio en el que se habían instalado en la elección del 2021; es decir, quien quiso y pudo votar, votó.
Veamos ahora el contraste entre los conteos rápido dados a conocer el domingo 10 de abril por la noche y los cómputos oficiales, que se realizaron de manera continua entre las 18:30 del mismo día de la jorna cívica y las 18:07 del lunes 11 de abril.
Los conteos rápidos habían estimado una participación entre el 17% y el 18.2%; mientras que los cómputos determinaron una participación de 17.77%
Los conteos habían estimado también que la opción de revocar obtendría entre 6.4% y 7.8%; los cómputos determinaron que fue del 6.44%. Los conteos estimaron que la opción de permanencia sería de entre el 90.3% y el 91.9%. ¿Qué dijeron los cómputos? 91.86%. En materia de votos nulos, el conteo rápido estimó un intervalo del 1.6% al 2.1%, mientras que el cómputo arrojó el 1.69%. En otras palabras, todas las estimaciones del conteo rápido se corresponden plenamente con los cómputos.
¿Cómo discurrieron los referidos cómputos en los 300 consejos distritales del país? Primero hay que resaltar que iniciaron el mismo día de la jornada cívica y no hasta el miércoles siguiente, como sucede con las elecciones federales y locales. Al desarrollar su trabajo, los 300 consejos distritales del INE determinaron como válidas 47,647 casillas y, por tanto, no fueron objeto de recuento, mientras que solo se recontaron los votos de 9,798 casillas, lo que representa el 17.05% del total de las instaladas.
Por otro lado, para contrarrestar la baja en el número de casillas, el INE determinó elevar el número de papeletas por cada una. Mientras en los comicios tradicionales se cuenta con 750 por casilla, para la revocación de mandato se contó, en promedio, con 2000 papeletas, lo que significa que de todos modos, hubo papeletas para toda persona que quiso participar, pues se produjo y distribuyó el mismo número de ellas que personas en el listado nacional electoral. Además, en cada distrito electoral se instaló una casilla especial, para que en ella pudieran expresar su voluntad política las electoras y los electores en tránsito.
El INE constituyó de nuevo el Sistema Certeza, que se dedicó exclusivamente a combatir las notas falsas. De nuevo funcionó muy bien: de los 127 casos abiertos, todos fueron levantados y terminados exitosamente, esclareciendo notas imprecisas o desmintiendo notas falaces. Este programa se ha desplegado desde el 2021. En la elección federal de junio pasado hubo 577 casos; para la consulta popular de agosto, 168 casos.
Todo esto fue logrado por el INE y los miles de ciudadanos y ciudadanas que abrazaron la causa cívica de servir a la democracia mexicana a pesar de las dificultades derivadas de un recorte presupuestal de 4,913 millones de pesos, de una ley reglamentaria promulgada con 454 días de retraso y a pesar de una “campaña” atípica llena de inéditos retos políticos, normativos, de difusión e institucionales. De nuevo y como siempre, todo salió bien. Efectivamente, creo, hay INE para rato y confianza ciudadana en él para mucho tiempo.
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