En la cuenta regresiva para las elecciones en Coahuila y Estado de México, no resulta conveniente que las divisiones en Morena no solo persistan, sino que se profundicen. Porque es normal que un partido político no sea homogéneo, pero de ahí a que las diferencias se conviertan en una guerra intestina de grandes proporciones, existe una gran diferencia.
Desde hace ya tiempo, John Ackerman, acompañado por representantes de los 23 estados de la Convención Nacional de Morena, se plantó a las afueras de las instalaciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, (TEPJF), para protestar en contra de la extensión de mandato que pretenden hacer el actual dirigente, Mario Martín Delgado y la secretaria general, Citlalli Hernández, alegando que en el partido oficial, no se puede permitir que la burocracia y “chapulines” morenistas “echen a perder el movimiento”.
Uno de los problemas que tiene Ackerman, es que hoy, no tiene el control del partido; ni siquiera una posición importante, desde que su esposa, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros salió del gabinete no precisamente en muy buenos términos. Luego, su cuñado, Pablo Amílcar Sandoval, intentó ser el candidato de dicho partido al gobierno de Guerrero y cuando supuso que la tenía en la bolsa, sus aspiraciones se vinieron por tierra y ello derivó en un serio distanciamiento de la cúpula morenista.
Ya mucho tiempo después, otro de los cuñados de Ackerman, participó en el proceso de selección de los nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral que preside Guadalupe Taddei y de hecho, Netzaí Sandoval quedó entre los finalistas pero tampoco pudo llegar a ocupar un asiento en el Consejo General del INE.
En esa última ocasión, la familia Ackerman Sandoval pensó que estaba a punto de regresar a la vida política del país, pero en el último minuto, las cosas tomaron un rumbo muy diferente.
De las aspiraciones de John M. Ackerman Rose, hay que recordar que hace años, soñó con ocupar la rectoría de la UNAM, a inicios de la presente administración, pero de entrada, el no ser mexicano de nacimiento, se lo impidió e incluso, salió a negar públicamente dicha versión al asegurar, en el 2019, que le daba todo su respaldo a Enrique Graue para reelegirse.
En este sentido, bien vale la pena destacar que en noviembre próximo, el doctor Graue concluirá su gestión al frente de la UNAM y llama la atención que Morena, pretendan modificar el proceso de selección del próximo rector. El diputado del partido mayoritario, Armando Contreras, propuso una reforma para que ya no sea la Junta de Gobierno de la máxima casa de estudios la que tenga tal atribución, y aunque al parecer, dicha reforma no prosperará, Ackerman continuará casi en el anonimato.
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