Tabe y la disputa con los diputados de Morena
Los jaloneos continúan entre el alcalde panista de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, y los diputados de Morena por la comparecencia que se dio para informará sobre su techo presupuestal. Tras la cancelación y señalamientos de una supuesta celada de morenistas al cambiar la sede del acto, Tabe decidió no acudir y ayer, en redes sociales, manifestó su disposición para presentar su propuesta económica. No obstante, los legisladores de Morena simplemente le dijeron que no y el diputado Víctor Hugo Romo también lo balconeó en redes sociales, señalando que no se presentó por temor a las preguntas sobre el financiamiento de la marcha de la Generación Z, el desvío de recursos para diversas obras y la falta de transparencia. La relación será muy tensa en las próximas semanas.
La Rebelión en el Invea
Una rebelión parece gestarse en el Instituto de Verificación Administrativa (Invea), luego de que ayer por la mañana, decenas de extrabajadores del organismo salieron a manifestarse y cerrar avenida Insurgentes, acusando que fueron víctimas de abusos y despidos injustificados, entre otras cosas. Además, acusaron al director del Invea, Jorge Salvador Esquinca Montaño, de actos de corrupción. Por el otro lado, el de la institución acusa que los trabajadores inconformes fueron dados de baja debido a que reprobaron los exámenes de control de confianza. La depuración es buena para el Invea, pero también hay que hacerla con cierto cuidado y respetando los procesos, porque se puede descarrilar
El ataque a los familiares de Caro Quintero
Sorprendentes las imágenes que comenzaron a distribuirse sobre el ataque armado que se suscitó la tarde del lunes en una lavandería del ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli, donde fueron asesinados a quema ropa Adal arce Quintero, Emiliano y Juan Pablo Quintero, todos originarios de Culiacán, Sinaloa, y presuntamente familiares del narcotraficante Rafael Caro Quintero. Los ajustes de cuentas y luchas por el control del territorio para el tráfico y venta de drogas se han convertido en una constante y común en los ayuntamientos del Estado de México, que son considerados como un perfecto lugar para esconderse de las autoridades y trabajar la plaza.