Hace unos días, el dirigente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, acompañado por los coordinadores parlamentarios del Revolucionario Institucional, Manuel Añorve y Rubén Moreira, se reunió con exgobernadores emanados del tricolor para analizar la difícil situación que vive el país.
Al evaluar dicho encuentro, el dirigente priísta indicó que la conversación se centró en lo que el país necesita. Hubo en la respuesta del senador campechano, una frase clave digna de rescatar: “Cuando ya gobernaste, entiendes que los errores se pagan caros”. Esto sonó profético y bien puede aplicarse a los gobernadores de Morena, que tantísimos errores tienen a diario, pero el caso que hizo explotar la bomba fue las acusaciones que lanzó el gobierno de Donald Trump en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de quien hace cosa de una semana, venía negando que el gobierno de los Estados Unidos le hubiera retirado la visa, a él y a otros morenistas.
El problema es que el huracán ya envolvió con fuerza al mandatario estatal sinaloense, señalado para empezar por vínculos con el narcotráfico, además, porque no se tiene memoria en la historia reciente del país, de que un gobernador en funciones haya sido acusado por el gobierno estadunidense y por si esto fuera poco, el gobierno del vecino país del norte solicitó la detención con fines de extradición y que en caso de concretarse y comprobarse, tendría pena de 40 años a cadena perpetua.
Vale la pena enlistar al resto de funcionarios del gabinete del cuestionado Rocha Moya y demás y se trata del senador Enrique Inzunza Cazares, que alcanzó a darse su vuelta por el Senado de la República, aunque luego desapareció e incluso, formará parte de la Comisión Permanente.
También están: Juan de Dios Gámez Mendivil, presidente municipal de Culiacán; a Enrique Díaz Vega, Dámaso Castro Saavedra, Marco Antonio Almanza Aviles, Alberto Jorge Contreras Núñez, conocido también como el “Cholo”, Gerardo Mérida Sánchez, José Antonio Dioniso Hipólito, alias “Tornado” y Juan Valenzuela Millán,
Señalados todos por presuntos delitos de tráfico de drogas y armas, evidenciando vínculos directos con el crimen organizado.
La postura del PRI de Alito Moreno, es que estas acusaciones “confirman lo que millones de mexicanos viven todos los días. La violencia, el control territorial del narco y la impunidad no son casualidad, son consecuencia de un gobierno que ha tolerado, encubierto e incluso participado en estas redes”.
Cuestionó el líder del tricolor la forma en que Morena ha ganado elecciones, “con intimidación, dinero ilícito y estructuras criminales”, razón por la cual, exigió investigación a fondo y detención inmediata de todos los involucrados. Ahora solo falta ver qué pasará.
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