La Casa Blanca declaró que no descarta la opción de emplear fuerza militar para tomar el control de Groenlandia, en medio de tensiones geopolíticas y estratégicas vinculadas al Ártico. La declaración generó preocupación internacional por las implicaciones que tendría una acción de este tipo en la estabilidad regional.
Funcionarios estadounidenses señalaron que la medida responde a intereses de seguridad nacional y a la necesidad de garantizar acceso a recursos estratégicos en la zona.
Aunque se subrayó que la vía diplomática sigue siendo prioritaria, la administración dejó abierta la posibilidad de considerar alternativas militares si las negociaciones no prosperan.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente disputa por el Ártico, donde países como Rusia, China y miembros de la Unión Europea han intensificado su presencia. Estados Unidos busca asegurar influencia en Groenlandia, considerada clave por su ubicación geográfica y sus reservas naturales.