La semana termina, a reserva de lo que suceda este viernes, con fuertes descensos en los principales indicadores de la bolsa de Nueva York.
El principal “catalizador”, como dirían los expertos, fue sin duda la comparecencia del hombre más influyente de las finanzas mundiales en estos momentos ante el Congreso de su país, sí hablamos de Jerome Powell.
Antes de eso, los mercados parecían empezar a “comprar” la posibilidad de un entorno menos complejo para los mercados de capitales en particular y para la economía en general, que se traduce de hecho todavía en un balance ganador para los principales indicadores en la bolsa de Nueva York.
Pero llegó Powell y volvió a “jalarle las orejas” a los mercados en general, y desde luego a los inversionistas que ya celebraban algo que no ha ocurrido.
¿Y qué es lo que no ha ocurrido?, que la Fed tenga bajo su control absoluto la trayectoria de la inflación; las cifras así lo señalan.
Lo más fuerte y desde luego relevante de las palabras de Powell, fue que dijo sin decirlo que la Fed podría volver a subir la tasa de interés en 50 puntos base, algo que hizo hasta antes de la reunión más reciente del 31 de enero y 1 de febrero cuando disminuyó el ritmo y subió este indicador al nivel actual de 4.75 por ciento.
Powell dijo que desde su punto de vista las proyecciones económicas de diciembre la expectativa de tasa de interés terminal estaba en 5.1 por ciento.
Pero, la serie de datos de enero, tanto laborales como de inflación y consumo, sugieren que existe una economía más fuerte de lo esperado.
Por lo tanto, la Fed deberá hacer más para controlar la inflación. Por tal motivo, Powell y su gente en la Fed esperan que la llamada tasa terminal sea más alta en la próxima reunión; estas palabras desataron toda una serie de especulaciones respecto a si la Fed aumentaría nuevamente su tasa de referencia en 50 puntos base.
No es para menos, los comentarios de Powell sí sugieren que el incremento de 50 puntos base es una probabilidad que consideran en estos momentos en la Fed. Sobre todo, si los datos de empleo e inflación resultan desfavorables.
Ya en lo que fue la sesión de preguntas y respuestas entre los legisladores y el funcionario bancario, Powell declaró que en algún momento la Fed tendría que evaluar ambas partes de su actual mandato dual (pleno empleo y estabilidad de precios), pero que no lo hará ahora ya que la tasa de desempleo está en niveles no vistos en cincuenta años.
Powell dijo que la posibilidad de que la tasa de desempleo aumente en más de un 1 punto porcentual es real, pero no sería un nivel excesivamente alto comparado con datos anteriores.
También considera que los datos indican que el mercado laboral está “apretado”, algo que contribuye a la alta inflación.
Por si quedara alguna duda en el tema relativo al objetivo inflacionario de la Fed, que como sabemos es de 2 por ciento anual, el presidente de la Fed fue contundente al señalar que no lo cambiará la Fed, no al menos mientras él esté al frente del organismo.
Powell dijo que el riesgo de cambiar el objetivo de la Fed, aunque sea momentáneamente y subirlo a niveles, por ejemplo, de 3 por ciento, como han sugerido algunos participantes de los mercados, radica en que los agentes en general modifican sus expectativas, pero es más peligroso que los mismos ciudadanos modifiquen esas expectativas, por lo que sería un error que generaría presiones adicionales en la economía y desde luego en la tasa de inflación, señaló.
Así, los mercados se han vuelto a topar con la realidad de Powell; algunos expertos han señalado que de plano lo que quiere la Fed es precisamente una recesión, moderada y controlada, pero recesión al fin, con el objetivo de regresar la trayectoria de la inflación plenamente a la baja y lograr en el mediano plazo el objetivo del banco central.