El injerencismo extranjero en México no es nada nuevo, y podemos decir que ni siquiera es algo que hayan evitado aquellos que se sienten tocados por dios, los injerencistas son prácticamente todos.
La iniciativa aprobada ya para anular una elección por razones de injerencia extranjera es una vacilada, hacen una ley con nombre y apellido pero que ni siquiera es mexicano, dirigida expresamente al gorila naranja que hoy despacha como inquilino en la Casa Blanca. La nación más poderosa del mundo se mete en todo el planeta cada vez que se le da la gana.
El blindaje que pretende el régimen es evidente, lo que quieren es que incluso en algún momento, si uno de sus candidatos no le gusta al electorado y es criticado por los políticos estadounidenses, y ese candidato o candidata pierde la elección, tienen todo para anular dicha elección aunque no puedan demostrar que una simple crítica desde el exterior haya provocado la derrota del candidato de la llamada "4-T".
Por lo tanto, estamos en el peor de los escenarios, la posibilidad de que de ahora en adelante el régimen argumente la intervención extranjera como causa de nulidad y que el Tribunal electoral se los conceda (tribunal que ya también está en manos del régimen), es muy alta.
Estamos ante un nuevo ataque a la democracia mexicana, y por si fuera poco ese ataque es interno, estamos ante un mecanismo más que quienes están hoy en el poder utilizarán llegado el momento para eternizarse en el mismo, ese es el gran objetivo aunque nunca lo dirán.
Los momentos de injerencismo estadounidense no son y no serán nuevos ni los únicos, por el contrario es necesario estar conscientes de que vamos a ver intervenciones incluso más agresivas, o descaradas, esto es solo el principio; el injerencismo tiene todo que ver con una esencia estadounidense de sentirse los dueños del mundo, esto tiene siglos.
Pero tampoco podemos sentirnos indignados cuando desde el gobierno anterior al actual cínica y descaradamente nos metimos en los asuntos de otros países solo por simpatía ideológica,, y cómo sentirnos agredidos por el injerencismo estadounidense cuando levantamos una pancarta con la leyenda "Cristina libre", con una sonrisa ilusa y tonta de boca a boca sin percatarse de que como jefa del estado mexicano nunca debió hacer un gesto así, menos tratándose de una delincuente ya juzgada en su país.
La injerencia extranjera ya fue, ya pasó y volverá a pasar; si tanto se indignan ¿por qué no dijeron nada cuando el 25 de julio de 2024 un comando de élite del ejército de Estados Unidos sustrajo al histórico narcotraficante Ismael "Mayo" Zambada, era para que se rompieran relaciones con Estados Unidos no por el personaje, sino por la flagrante violación a nuestra soberanía.
La injerencia ya fue y seguirá siendo, pero no es con leyes baratas y tontas como se combate o combatirá, ni con acarreados y gritos desaforados de ¡Viva México!; defender a la nación es tan amplio que no podrán tapar el sol con un dedo. Hasta ahora y ante el injerencismo actual, lamentablemente parece que estamos con una jefa de partido y de un movimiento político, no con una jefa de estado.