La oposición insiste en que se les encarcela, condena, critica, porque van ganado, porque se les quiere impedir que sigan su camino hacia el poder, pero en todos los casos, las encuestas los desmienten; sin embargo, repiten una y otra vez que detrás de ellos hay millones de mexicanos.
En realidad, las simpatías de los partidos que la conforman han venido a menos entre la población, dejando en el desamparo a los inconformes ante el gobierno y creado una oposición sin partido que, por dispersa e individualista, a lo único que puede apostarle es al abstencionismo.
Mientras esto sucede los partidos de la alianza opositora dicen estar a la vuelta de la esquina del triunfo electoral en cualquier elección que le pongan enfrente.
La narrativa de declaraciones, discursos, entrevistas, intervenciones y defensas penales de los miembros de la oposición aseguran que se les persigue para que no lleguen al poder, haciendo de una fantasía personal una realidad social que no existe ni en sueños, al contrario, la militancia en los tres partidos de la alianza está dividida, el número de miembros de esos partidos se desmiembra todos los días, aumentando la orfandad de los inconformes que ven que no hay oposición oficial, sino inconformidad social que carece de dirección y liderazgo.
Los números de militantes, votos, simpatizantes no coinciden con los que su retórica agolpa entre la mentira y la desesperación, la venganza y resentimiento. Muchos de los inconformes se suman a sus discursos, incluso a sus candidatos en las urnas, pero no se sienten completamente representados por esa honestidad volátil de muchos de los miembros de la oposición constituida en partidos.
Esta inercia de los opositores de ubicarse del otro lado de la realidad les lleva a decir, por ejemplo, que la oposición va a ganar en el Estado de México, desde luego pueden lograrlo a través de un gran fraude electoral que se anuncia ante las anomalías de Alejandra del Moral desde ahora, otra de las posibilidades de que gane la oposición en esa entidad es la complicidad ya mostrada entre la oposición y el Instituto Electoral del Estado de México.
La victimización alucinada que la opción lleva a cabo desde hace más de cuatro años, es un largo lamento pro ser minoría y no por ser objeto de una injustica. La mentira y el pleito casado con los números de la oposición es un factor de polarización porque la gente no encuentra en su discurso y en su paupérrima acción política una puerta de entrada que les haga coincidir sus inquietudes, necesidades e intereses con algún partido opositor.
En el momento en que la oposición se reconcilie con la realidad, con la memoria, con el país, podrá tener mayores simpatías de la población, que está cansada de ser engañada por todos.