Pemex ya no es una compañía tan grande como para no desaparecerla o aceptar lo que por años ha sido tan evidente y asumir que está quebrada, con lo podríamos adelgazarla y eficientar sus recursos para, en un horizonte de muy largo plazo, hacerla rentable.
Sin embargo, políticamente Pemex sí es muy grande como para aceptar el fracaso de su gestión, especialmente la que se llevó a cabo entre los años 2018 a 2024, ese lapso de tiempo en el que según dicen el país se ¿transformó? maravillosamente iniciando una era histórica en la que nos fue y nos sigue yendo no bien ni muy bien, sino requetebien.
En esos años los "históricos" le inyectaron a ese barril sin fondo llamado Pemex alrededor de 1 billón de pesos, sí con b de buenos para nada,
No conformes con ese fracaso monumental, uno más, ahora los "diferentes", que son los mismos "históricos", han diseñado un plan por medio del cual en pocas y sencillas palabras y para no envolverlo a usted en truculencias técnico-financieras, convertirán una parte de la deuda de Pemex en deuda pública, con cargo inicial a sus impuestos amable lector.
Pero ahí no para la cosa, la emisión de dicha deuda que dicen los "diferentes" que trabajan en hacienda y que serán los encargados de emitir los bonos de capitalización para Pemex, por los que esperan recibir entre 7 y 10 mil millones de dólares, es el primer experimento para convertir toda la enorme deuda del barril sin fondo llamado Pemex, y que alcanza más de 100 mil millones de dólares, en deuda pública.
Cómo siempre, ante un pueblo bueno y sabio pero profundamente mediocre e ignorante, se argumentan miles de cosas, una de ellas ahora es que dichos bonos vencerán en el año 2030, sí claro pero lo que no dicen es que para ese año o un poco antes los renegociarán y así por muchos lustros y décadas más, diciéndole a ese pueblo bueno y sabio que es una muestra de la fortaleza de la economía, así como de la confianza de los capitales en la maravillosa ¿transformación? y liderazgos del país.
La mala noticia es que los "diferentes", resultaron una copia al carbón de los de antes, un clon perfecto.
Así como hace décadas los bancos no fueron lo suficientemente grandes para que por razones políticas quebraran, es decir para no reconocer el fracaso monumental de la reprivatización bancaria, por cierto muy cuestionada también en lo ético, hoy los que dicen que cuidan el dinero del pueblo bueno y sabio pero profundamente mediocre e ignorante, le van a endilgar en principio a su bolsillo amable lector el costo de la deuda de Pemex, el costo del fracaso de los "diferentes".
Los 7 mil o 10 mil millones de dólares son solo el inicio, y claro que los mercados financieros del mundo los aceptarán gustosos, si es deuda que está garantizada nada más y nada menos que por el estado mexicano y no por una empresa quebraba como Pemex, será un negocio redondo, mientras aquí le dicen al pueblo bueno y sabio pero profundamente mediocre e ignorante, que una vez más ha triunfado el bien, representado por ellos los "diferentes", sobre el mal, representado por los de antes.
Dirán que el país entero puede estar tranquilo porque para todo tienen solución, no hay nada que no arreglen incluso mágicamente, como el fin del huachicol y el abasto de medicinas, por mencionar algo.
Después, para que usted no muera preocupado por no saber quién pagará esa deuda, debe saber que la seguirán pagando sus hijos, sus nietos y en una de esas hasta sus bisnietos.
Si usted querido lector va a comer o desayunar este fin de semana con su familia, dígale a sus hijos que sean bienvenidos al Pemexproa, el gran legado de esta maravillosa ¿transformación? que llevan a cabo los "diferentes e históricos". Vaya que hacen historia, ni duda cabe.