Semana complicada, diría muy complicada. Al drama del rescate de los mineros en Sabinas, Coahuila, agréguense días de terror en al menos cuatro estados. Las noches de los oxxos en llamas en la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco; catorce municipios de Guanajuato; Ciudad Juárez, Chihuahua, y Mexicali, Tijuana, Tecate y Rosarito en Baja California.
Los hechos son muy graves. Aunque lamentablemente los narcobloqueos existen desde hace varios años, en esta semana fue la primera ocasión en que ocurrieron de manera simultánea en cuatro estados y donde las muertes de civiles fueron numerosas, particularmente en Ciudad Juárez y Tijuana.
De manera paralela a los hechos y los informes oficiales de las autoridades locales y federales, corrieron teorías de conspiración que aumentaron la desinformación y el miedo. Obvio, no faltaron las afirmaciones temerarias con fines políticos. En un extremo, están los tuits, “posteos” y videos que afirman que esta ola de violencia es parte del plan del gobierno federal para que la Guardia Nacional pase a la Sedena. ¡Falso! En el otro extremo, están los que afirman que los ataques fueron propiciados por la oposición, para desestabilizar el gobierno de AMLO. ¡Falso! Tampoco se trata de una campaña contra de los oxxos o contra una línea de camiones.
No se pierda de vista que los cuatro estados en donde ocurrieron el mayor número de ataques tienen gobiernos de varias fuerzas políticas. Guanajuato del PAN; Jalisco de MC; Chihuahua del PAN, y Baja California de Morena.
¿Qué provocó esta ola de ataques y muertes? Fue la reacción al abatimiento de uno y detención de 5 de los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 9 de agosto en Ixtlahuacán, Jalisco. Entre los cuales, presumiblemente y por la reacción de sus cómplices, se encuentran Ricardo Ruiz, El RR o el Tripas y Gerardo González, El Apá.
¿Cuál fue el objetivo de los ataques? En primer lugar, impedir que llegarán refuerzos o que las autoridades sacarán a los detenidos de la zona. Después, generar miedo en la población mediante la quema de oxxos con clientes y empleados en su interior y de vehículos para bloquear calles.
Las terribles acciones de los delincuentes no es por la inacción de las autoridades, sino una reacción, precisamente, a la actuación de las fuerzas del orden. Para los responsables de la inteligencia gubernamental es prácticamente imposible anticipar las reacciones de los delincuentes, lo que sí pueden y deben hacer es actuar con protocolos, para responder rápido en apoyo de la población civil y detener a los perpetradores de estos ataques.
Los reclamos a la autoridad son válidos. La mayoría son novatos en el gobierno, pero no por eso están exentos de responsabilidad.
La política es de bronce.