Todavía hay quienes insisten en creer el mito ancestral de un poderoso vecino que tenía derecho a mandar sobre México. Hasta escogían el Presidente en México, y los convertían en agentes de la CIA, lo cual era un honor para ellos.
Estados Unidos nunca fue imperio, era una creencia convertida en dogma de fe de la manipulación mediática, simplemente hizo efecto en las mentes más frágiles.
De haber sido un imperio no tendrían altas tasas de criminalidad; así como tiroteos mensuales en escuelas, donde jóvenes de cualquier estado pueden perder la vida; los 50 millones de adictos, con ciudadanos sin convicciones ni raíces de las que puedan sentirse orgullosos los estadounidenses forman parte de un pueblo manipulado, y tan obedientes que aceptan ir a matar civiles a otros países y creer que luchan por la libertad. Medía su fuerza por la concentración de dinero y no por la estabilidad de la población.
Estados Unidos intenta imponer su burocratismo político como si su remedo de sistema electoral fuera un ejemplo.
De nada sirve tener una tecnología de punta para votar, si su democracia está sustentada en sólo dos partidos políticos, iguales pero con candidato diferente.
El sueño americano se volvió pesadilla para sus habitantes, ni siquiera los salarios son atractivos y el empleo escasea. Los altibajos intempestivos del dólar crean incertidumbre tanto en empresarios como en sus empleados a causa de la guerra que Trump creyó duraría 48 horas.
El viaje que realizó la presidenta de México a España fue interpretado por los conservadores como una irreverencia hacia el vecino del norte, no sólo porque ha sido invitada en varias ocasiones por el presidente anaranjado sino porque se encontró cordialmente con sus enemigos. Los opositores lo califican de un franco reto a la divinidad que habita la Casa Blanca, porque la derecha tiene sus propios dioses como Trump, el rey de España, y el dinero.
Tanto López Obrador como la actual Presidenta han sido muy selectivos para elegir los viajes al extranjero. De tal manera que cada vez que viajan al extranjero marca mayor peso político, significados e interpretaciones múltiples y es lo que no soporta la derecha. Claudia desdeña el pasado decadente y estrecha amistad con las verdaderas democracias.
A partir del anuncio de su viaje, los rumores de la derecha se difundieron con gran imaginación sin importar la estulticia que implicaban. Un espectáculo que evidenció que la derecha va perdiendo terreno, no solo en México sino en el mundo. La derrota del dictador fascista Viktor Orbán, en Hungría, la guerra perdida de Trump y el aislamiento a Estados Unidos, así lo demuestran.
Fue un viaje a España para consolidar la fraternidad con los gobiernos progresistas y, al mismo tiempo, imprimir y hacer evidente una derrota más para los conservadores.