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¿Cómo debe ser una prótesis o silla deportiva para competir en Tokio?

¿Cómo debe ser una prótesis o silla deportiva para competir en Tokio?

Deportes miércoles 14 de julio de 2021 - 15:41



Atletas, equipos, voluntarios, comités olímpicos y organizadores, a un mes de que den inicio los Juegos Olímpicos y dos meses de que comiencen los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, hacen grandes esfuerzos para acelerar las vacunaciones, detallar los últimos preparativos en la Villa Olímpica y asegurar que la Terna se desarrollará en condiciones de seguridad.

En el caso de los atletas paralímpicos, una pieza clave para su participación son los dispositivos protésicos y el buen estado de los mismos. De las más de 20 disciplinas adaptadas, son varias las que precisan de aparatos con alta tecnología para permitir la práctica del deporte.

Los jugadores de Básquetbol o rugby adaptado cuentan con sillas específicas para poder practicarlo. “Estas sillas son especiales porque deben estar preparadas para el contacto físico. La rueda trasera grande en esas sillas debe tener más inclinación que en una silla normal con el objetivo de poder girar y hacer las curvas estrechas y de manera rápida”, explicó Thomas Pfleghar, Director Regional de Educación y Atención Médica en Ottobock y especialista ortoprotesista con más de treinta años de carrera y que ha asistido como técnico a todas las citas paralímpicas desde Londres 2012.

Asimismo dio conocer que las sillas de rugby son muy compactas para facilitar la movilidad. El rugby sobre silla de ruedas es un deporte adaptado que toma elementos de otras disciplinas como el balonmano o el hockey sobre hielo y los jugadores tienen las piernas hacia atrás para que sea menos peligroso y evitar riesgo de caída.

El rugby adaptado, en el que compiten dos equipos con cuatro jugadores cada uno, está compuesto por cuatro tiempos de ocho minutos cada uno y se practica bajo techo con una pelota ligera similar a la de vóley.

De igual manera, Thomas dio a conocer que también están las sillas de carrera para los 400, 800 metros o larga distancia, las cuales tienen sólo tres ruedas, dos traseras y una delantera de mayor tamaño con sólo un ajuste y una dirección para permitir hacer las curvas en la pista de tartán.

En cuanto a las prótesis, que se usan en atletismo, Thomas dijo que estos dispositivos, pesan desde 540 gramos si son para pacientes amputados por debajo de la rodilla o hasta 1.7 kilogramos si la amputación es por arriba de la rodilla; tienen un encaje al muñón (socket) prácticamente idéntico al del día a día, con un poco más de protección en torno al muñón y un poco más blando.

Además, explicó que “estas prótesis tienen un blade (pie deportivo), que no simula un pie convencional, sino que se trata de una lámina de fibra de carbono con un diseño en forma de C para atrás. Esas láminas permiten hacer la impulsión hacia delante, es decir, no simulan el movimiento normal de una pierna, donde la pisada se da desde el talón hacia la punta del pie, sino que simulan una corrida donde se usan las puntas de los pies”.

Desde la celebración de los Juegos Paralímpicos de Seúl en 1988, Ottobock no ha faltado a la cita, dio a conocer Mónica Guadalajara, Directora para México, Centro América y Caribe de la empresa alemana.

“En cada ocasión, instala talleres en la Villa Olímpica y en algunos lugares afuera de esta, para reparar y ajustar las sillas de ruedas, prótesis o cualquier otro tipo de equipamiento de los paratletas”.

Dijo que el principal objetivo de la empresa alemana es garantizar que todo atleta que llega a los Juegos con su equipamiento pueda participar, es decir, si la silla de ruedas o la prótesis presentara un defecto que le impidiera competir, corregirlo o asistir técnicamente para cualquier problema durante el transcurso de los torneos.

Thomas informó que los miembros del equipo técnico provienen de varios países y continentes para cubrir el mayor número posible de idiomas, ya que algunos atletas no hablan inglés. “Esto es esencial para poder comunicarnos con ellos por si hubiera algún problema. Tenemos técnicos que hablan árabe, mandarín, indio, japonés, vietnamés, además de español, francés, alemán, inglés o portugués”, añade el especialista de Ottobock, integrante de Ottobock en Brasil y con dominio del alemán, portugués y español.

Este año, los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 contarán con tres técnicos de América Latina. Junto a Thomas, estarán también Emerson Bovo de Brasil y Miguel Espinoza de Chile.

Thomas también aseguró que una prótesis no puede devolver lo que “dios creó”, ya que el cuerpo humano puede llegar a generar hasta 500 veces más energía en un momento deportivo. “Un pie en fibra de carbono por ejemplo solamente puede devolver parte de la energía que recibe” explica Thomas quien asegura que un atleta con prótesis no puede conseguir el rendimiento de un atleta no amputado.

En promedio, en cada paralimpiada participan más de 4 mil atletas y este año podría ser que ese número sea menor debido al difícil contexto de la pandemia que ha dificultado las clasificaciones y las medidas sanitarias con las campañas de vacunación.

Ante la situación sanitaria mundial, este año el equipo técnico de Ottobock además de seguir todas las medidas de higiene como el distanciamiento, el uso de máscaras y caretas, también se utilizarán equipamientos en los puntos técnicos para mantener buen ambiente y el aire libre de bacterias puntualizó Thomas.

Redacción
Imagen: Redes

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OH/CR

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