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Columnas
Al momento de escribir estas líneas la presión de los capitales, mercados, potentados, oligarquía, o como quieran llamarle los trasnochados, ha subido de tono por la enorme preocupación que genera en ellos la Reforma Judicial, esa que entre otras cosas busca volver a los impartidores de justicia vulgares politiquillos sujetos a los juegos e intereses de esa clase.
Sin embargo, conociendo al líder del régimen que hoy domina al país, esta presión no hará sino consumar lo que ya es casi un hecho, la reforma al poder judicial va porque va, y sin moverle una sola como como se ha ordenado, la farsa de los "foros de discusión" ha quedado atrás. Desde el poder dicen que es mentira que los mercados y las inversiones e inversionistas estén temerosos y que se vayan a inhibir las inversiones hacia el país, es una mentira más del conservadurismo, dicen.
La reforma va porque va porque no es un deseo del régimen, sino un mandato del pueblo, dicen desde el poder. El pueblo ni siquiera tiene idea de lo que significa una reforma judicial como esa, con toda seguridad a la inmensa mayoría de la gente ni siquiera le interesa el tema, es a todas luces un ajuste de cuentas, un movimiento político-estratégico que pretende borrar el gran contrapeso del poder judicial.
Pero decíamos que al momento de escribir estas líneas los capitales incrementaban sus presiones, no es poca cosa aunque desde la soberbia del poder se diga lo contrario, o se pretenda fingir que no pasa nada.
Desde el Consejo Coordinador Empresarial, si esos fifis de siempre, pasando por Morgan Stanley, Citibanamex, Bank of América, hasta el gobierno de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, y el de nuestro otro socio comercial en el T-MEC, Canadá, todos ellos hablan sobre la grave preocupación que tienen por una reforma judicial que pretende eliminar todo vestigio de legalidad sobre la cual se han sentado las bases de lo que hoy es México en su esencia, una democracia, jóven e inmadura, pero democracia, sustentada en el estado de derecho, en la certidumbre jurídica.
Desde la soberbia del poder todo esto y más será desdeñado, ojalá salga bien la jugada porque de lo contrario y en efecto, como se ha comentado en otros espacios, el legendario "error de diciembre" de 1994, se habrá convertido en el "error de agosto", quizás no con las mismas y graves consecuencias de entonces, o quizás no tan inmediatas.
Tantas voces no pueden estar actuando como dice la soberbia del poder, en "nado sincronizado" para no perder sus privilegios, o porque están del lado de la corrupción y de los de antes.
En noviembre de 1994 durante una legendaria cena convocada y llevada a cabo en la casa del entonces secretario de hacienda, Pedro Aspe Armella, con los grandes empresarios de la época, se debatió la necesidad de que el gobierno que estaba a unos días de terminar devaluara la moneda para que no le dejara al gobierno entrante la responsabilidad. Se dice que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari se negó rotundamente; el gobierno del presidente Ernesto Zedillo Ponce de león tuvo que tomar la decisión de devaluar, a solo 21 días de iniciada la administración, lo hizo de manera tan torpe que provocó la más grande crisis financiera y económica conocida hasta ahora, la crisis del tequila.
¿Qué sucederá ahora?, no lo sabemos, quizás México es otro, quizás no será para tanto, ¿o sí?; el caso es que con los capitales y los mercados no se juega, y la soberbia del poder de palacio parece jugar en estos momentos con ellos, el costo no lo pagará ese poder, sino México entero en caso de que algo suceda.
Dicen que el Banco de México tiene reservas por más de 200,000 millones de dólares, 223 mil millones para ser exactos, con los que puede aguantar cualquier ataque contra el peso. Tenemos malas noticias, un ataque especulativo contra el peso arrasaría con cualquier cantidad de reservas que tuviera Banxico, sí así como cierto partido arrasó en las elecciones del 2 de junio y asumió el mandato del pueblo, aunque el pueblo ni idea tenga de lo que hoy sucede, y sea uno de los grandes damnificados si algo sucede. Con los mercados no se juega, han sido 6 años de discursos, de echarle la culpa a otros y al pasado, pero a los mercados no les importa que les echen la culpa, ojalá no suceda nada, sería terrible en estos momentos.