México ha emergido como uno de los principales beneficiados de los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos en 2025, de acuerdo con un análisis del Wall Street Journal. A pesar de las previsiones iniciales de un impacto negativo, las exportaciones mexicanas hacia el vecino del norte crecieron cerca de 9 por ciento entre enero y noviembre respecto al mismo periodo del año anterior.
El reporte señala que los gravámenes aplicados por la administración de Donald Trump resultaron menos severos para México en comparación con otros países, lo que permitió compensar parte de la ausencia de productos chinos, afectados por tarifas más altas. Esta situación ha impulsado la competitividad de la industria mexicana, favorecida por su cercanía geográfica, bajos costos de manufactura y la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El intercambio comercial entre ambos países se proyecta en 900 mil millones de dólares para 2025, pese a las tarifas elevadas en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio. Aunque las exportaciones de vehículos cayeron 6 por ciento, otros rubros lograron mantener un desempeño positivo, consolidando a México como socio estratégico en la cadena de suministro estadounidense.
El WSJ destacó el caso de Nearshore Co., empresa que reactivó proyectos manufactureros en México tras concluir que el país ofrecía mejores condiciones que competidores asiáticos. Asimismo, el Banco de México estimó un crecimiento económico de 0.3 por ciento, cifra que, aunque modesta, supera las expectativas de contracción previstas por analistas internacionales.
El informe también subraya que México ha reforzado la cooperación con Estados Unidos en temas de seguridad fronteriza y combate al narcotráfico, además de imponer aranceles de hasta 50 por ciento a bienes provenientes de China. Estas medidas han contribuido a reducir tensiones comerciales y a consolidar la posición mexicana frente a otros socios internacionales.
Con una tasa arancelaria efectiva de 4.7 por ciento, México se ubica muy por debajo de China, que enfrenta un 37.1 por ciento, y del promedio global cercano al 10 por ciento. Este escenario ha permitido que el país capte alrededor del 25 por ciento de la reducción del déficit comercial estadounidense con China, consolidándose como su principal proveedor extranjero desde 2023.