Hace poco tiempo Hugo Sánchez, el más grande futbolista mexicano de la historia, en una entrevista expresaba sus ideas y convicción de que la selección nacional podría ser capaz de ganar el mundial de futbol; ante la mirada incrédula y complaciente de los panelistas, Hugo relató que cuando le tocó ser el DT tricolor, entre 2006 y 2008, ése era ni más ni menos su proyecto: un ciclo de dos o tres mundiales antes de competir en serio por el título… Todos sabemos lo que sucedió, el proceso huguista fue interrumpido abruptamente y al final no pasó nada, o mejor dicho, continuó el balompié azteca en lo de siempre: mediocridad, estancamiento, falta de talento, y toda la linda gama de adjetivos bien conocidos que se pueden expresar al respecto.
Luego entonces, como dirían los viejos profesores, ¿significa que si Hugo Sánchez hubiese podido llevar a cabo sus planes nos habríamos alzado con el título mundial? La respuesta es no, obviamente. Pero el asunto que deseo esbozar brevemente es la idea de fondo del cinco veces ganador del Pichichi: somos capaces de ganar el mundial de futbol a nivel de selección mayor. ¿Sí? ¿No? Veamos:
Sabido es que el futbol es el deporte nacional en México; con mucho es el que más gente practica, sigue, apoya y en su caso padece; miles de millones de pesos giran en torno de la Liga MX y la selección vía patrocinios, derechos de transmisión, publicidad, etc.; el país posee una infraestructura de primera; y, en fin, tenemos todo lo necesario en cuanto a cuestiones materiales y financieras para ser una verdadera potencia futbolera. Pero no es así ni mucho menos, estamos acostumbrados al fracaso; cada cuatro años el ciclo se repite: los medios de comunicación, muy en especial la televisión, promocionan y agrandan a la selección haciéndola pasar ante el público aficionado como un equipo contendiente que está para grandes cosas. Y al final un nuevo fracaso, un equipo de tercer nivel que está lejísimos de la elite mundial. De nuevo frustración, enojo, palabrería vana, discusiones bizantinas para explicar lo sucedido. Dado que los dueños del balón y de la lana que produce son precisamente las televisoras, no es de extrañar que promocionen su producto a como dé lugar, aunque éste sea bastante chafa, en honor a la verdad.
Más allá de críticas y análisis coyunturales de los porqués del fracaso del futmex, hay que preguntarse si los mexicanos tenemos el ADN, la capacidad real, auténtica madera de campeones igual que los grandes, los de siempre: Brasil, Alemania, Argentina, Italia, Francia y unos pocos más o, como se afirma en el extranjero y más aún en casa, no tenemos talento natural, destreza y mentalidad triunfadora suficientes. ¿Acaso un país con 130 millones de habitantes, la mayoría de los cuales ama este deporte, es incapaz de generar un equipo competitivo? ¿No hay entre todos ellos once pelados talentosos? A juzgar por los resultados obtenidos hasta el momento la respuesta es NO, los mexicanos no poseemos lo necesario para ganar un mundial de futbol y punto. Debemos conformarnos con participar y hacer lo mejor posible hasta donde nuestras limitaciones lo permitan.
Sin embargo, no hay que resignarse (como tampoco hay que resignarse a seguir siendo un país subdesarrollado), sí hay mucho que se puede hacer. Hugo Sánchez tiene razón al afirmar con convicción y sinceridad que podemos llegar a ganar el mundial de FIFA, por lo menos se debería intentar con seriedad y visión. Pero ahí radica el mayor problema, pues nuestro futbol está lleno de sinsentidos y taras que habría que desmontar antes, he ahí el fondo del asunto, que no se tratará en estas breves líneas.
Recordemos que cuando se han dado las condiciones adecuadas en categorías inferiores, como sub 17, sub 20 y olímpicos, sí se han alcanzado títulos y triunfos resonantes que han hecho soñar a la afición grandes cosas. ¿ADN, lo tenemos? A saber, pero lo que sí es cierto es que, si se trabaja bien, con visión de mediano y largo plazo y mentalidad ganadora, se puede llegar hasta lo más alto. Prueba de ello es Alexa Moreno, la sensacional gimnasta mexicana que se ha ganado un lugar entre las mejores del mundo, o Donovan Carrillo, quien en el patinaje artístico ha alcanzado un nivel nunca antes visto en un atleta nacional. La gimnasia y el patinaje artístico son dos disciplinas donde nunca un mexicano había destacado en serio. Más allá del mentado ADN, que supuestamente no tenemos los mexicanos para esas disciplinas, Alexa y Donovan han llegado y ahí están para darle lustre al deporte nacional. ¿En el futbol también se puede? Al tiempo…