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Columnas
No es poca cosa que en la campaña de quien iba directo a Palacio Nacional y que hoy despacha justo ahí, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, no se haya fijado una meta de crecimiento.
Tampoco es casualidad y si una falla de los medios, especialmente de los dizque especializados, algunos de los cuáles incluso la tuvieron en algún foro y las preguntas de corte político fueron la constante en lugar de una pregunta básica para el medio que representaban.
Desde luego, para la entonces candidata y hoy presidenta fue un bálsamo no enfrentar esos cuestionamienros, aunque siempre quedaba el discursos ridículo de la "economía moral, cualquier cosa que eso significara, así como el imperio de los "otros datos".
Pero, basta decir que el sexenio anterior fue uno de los más mediocres en materia de crecimiento económico, y eso ya es mucho decir porque la mediocridad ha sido la constante desde hace al menos medio siglo.
Por sí no fuera suficiente, en el mundo no hay buenas noticias al respecto.
Un grupo de economistas entre ellos del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha señalado que de acuerdo a sus estimaciones la economía mundial crecerá el la próxima década a una tasa inferior del 2 por ciento en promedio.
El crecimiento de la economía será uno de los principales retos para el mundo los próximos años, un reto enorme del que no se sabe cómo se saldrá, porque repetimos se espera una tasa promedio inferior al 2 por ciento, de 1.9 por ciento para ser exactos; en la década previa el promedio del PIB mundial casi alcanzó el 3 por ciento, lo que nos permite saber el tamaño del impacto en el PIB mundial de concretarse las expectativas globales.
En las próximas semanas, a más tardar el 15 de noviembre próximo, sabremos cuánto pretender crecer este país al menos el primero año del gobierno actual, cuando se entregue el proyecto del presupuesto para 2025.
Si las primeras señales de coherencia en algunos temas, que ha mandado el nuevo gobierno, se mantienen, seguramente no veremos promesas falsas y facilonas como la de crecer hasta el 7 por ciento, prometer no empobrece a algunos, pero a millones, esos millones que se quedaron esperando un PIB del 5 al 7 por ciento para finales del sexenio pasado, ya se fueron y la promesa quedó ahí.
Lo que supongo veremos será una expectativa más realista, pero también más dura porque como les digo, afuera en el resto del mundo no hay buenas noticias, y en México al menos con el corte ee la administración pasada, tampoco las hubo ni las habrá, por más que nos hayan dicho que no nos fue muy bien, sino requetebién. Al final tenían razón: siempre hay otros datos.