La dirigencia nacional de Morena venía manteniendo un ritmo constante de nombramientos para las coordinaciones estatales que, a la postre, serán quienes aparezcan en las boletas del ejercicio democrático de 2027. La presentación, luego de un comunicado de prensa, permitió conocer los detalles que concluyeron únicamente con el nombre de los ganadores. De hecho, no se ofrecieron pormenores técnicos que exhibieran la metodología aplicada. Podemos decir, ante la realidad reinante, que el CEN ha actuado con estricto apego a la verdad; es decir, quienes han sido ungidos se han mantenido desde hace meses en la cima de las preferencias del grueso de la ciudadanía. Algún día tendríamos que atestiguar ese desenlace, al igual que los que vienen en puerta. Nos cuentan, por ejemplo, que estos días se tiene previsto continuar procesando los resultados para realizar un llamado a la unidad en todas las entidades, específicamente en aquellas que tendrán relevo del Ejecutivo estatal.
A pesar de que existe una lógica en las proyecciones que todos conocemos, hay ciertas tensiones internas que la propia dirigencia tendrá que apaciguar. De hecho, hubo reuniones previas donde la amenaza de ruptura era más latente. En esos espacios, por ejemplo, los aspirantes se rasgaron las vestiduras para acaparar la atención de la sociedad. Sobra decir que el gran olfato político de Ariadna Montiel evitó pugnas y, de paso, selló un pacto de cohesión que todas y todos reconocieron como oportuno. Por ese mismo motivo, se prefirió realizar una operación cicatriz que, entre muchos aspectos más, sirvió para reconocer el arrastre de cada uno de los participantes, mayormente porque, al conocer el veredicto, cada uno abonará y reforzará la campaña cuando el momento llegue.
Antes de que eso suceda, en definitiva, todas y todos tendrán que reconocer al ganador de la encuesta. Ese fue uno de los acuerdos en el cónclave interno. Entonces, ya con las riendas de la coordinación, se vivirán meses cruciales de organización y planeación. Se podrá, incluso, cuantificar las fortalezas, pero también identificar dónde hay que redoblar esfuerzos. En Michoacán, por ejemplo, Raúl Morón tomará la batuta y, por lo tanto, hay inmensas posibilidades de que Morena revalide el triunfo en tierras purépechas. A manera de observación, ahora que predomina el marketing por ciertos grupos sociales, no hay forma de que el Movimiento del Sombrero —sin liderazgos ni plataformas— se convierta en una amenaza para la continuidad. En esa misma tesitura, que no sorprende a nadie, se encuentra la oposición y su inminente alianza entre PRI y PAN. Ellos, haciendo cálculos, no mostrarán el mismo empuje que sí tiene la coalición Seguimos Haciendo Historia.
Quien también se encuentra en un instante decisivo, ahora que elevó su poder de convocatoria, es el alcalde de Ciudad Juárez con licencia, Cruz Pérez. Él, cada día más, se aleja del segundo puesto. Eso significa que, llegado el momento, arribará a la coordinación del voto. En otras palabras, será el encargado de enterrar la posibilidad de que el panismo gane la elección. De hecho, más allá del semblante que postule la derecha, no tendrá posibilidad de pisarle los talones a la izquierda. Desde ahora, sin respaldo, podemos darlos por perdedores de la jornada electoral del próximo año. Habrá, en sí, un reacomodo de fuerzas que no debe extrañarnos, máxime ahora que el PRIAN vive su peor crisis. Las razones son simples: no tienen identidad ni mucho menos arraigo. Se les acabó la buena racha en enclaves que gobiernan. Allí, donde la desconfianza aumenta, florece el proyecto de la Cuarta Transformación.
Con mucha antelación, también desde ahora, podemos adelantar que Ana Lilia Rivera será la coordinadora en Tlaxcala. La lectura previa es perfectamente visible, sobre todo en este momento en que apretó el acelerador. Se trata de un hecho inminente que muy pronto legitimará la dirigencia nacional de Morena. Más allá de eso, la senadora con licencia no baja la guardia y, a lo largo de estos días, intensificó los recorridos territoriales. Basta mirar el poder de convocatoria que atrae como un imán. De hecho, eso ha permitido fortalecer la estructura y el trabajo de base.
Y, por último, en esa disputa interna en Nuevo León, todos los planetas se están alineando a favor de Tatiana Clouthier. Ella, además de ello, tiene el respaldo total de Palacio Nacional. Es, sin ir más lejos, la aspirante más fuerte y mejor preparada para encarar un ejercicio democrático. Eso, que podemos afirmar con los testimonios de las campañas de AMLO y Sheinbaum, quedó sobrentendido, pues Tatiana asumió una posición crucial para levantar siempre el ánimo triunfador de la Cuarta Transformación. Incluso, alguien como ella tiene la capacidad de diseñar una campaña ganadora para arrebatarle uno de los principales bastiones a Movimiento Ciudadano. El hecho de ser un referente, obviamente, la coloca como favorita para llegar al despacho estatal de uno de los enclaves más importantes del norte del país.