Octygeek / Alejandro del Valle Tokunhaga
“Los robots pueden ser inteligentes, creativos y capaces como los seres humanos”. David Hanson.
Este año se cumplió un siglo y un día de la aparición de la palabra robot, acuñada en la obra de teatro del escritor checo Karel Čapek, en 1921. Cuatro letras que ahora han pasado de la ciencia ficción a ser la herramienta indispensable en la asistencia personalizada al público, en los procesos de fabricación de mercancías y productos de las empresas y a convertirse en los nuevos protagonistas de la carrera espacial entre las grandes potencias.
Actualmente, cuatro millones de robots conviven con 7 mil 753 millones de personas, de acuerdo con cifras de la Federación Internacional de Robótica con sede en Fráncfort, Alemania.
Gran parte de esos equipos laboran en cadenas de suministros y montaje, en los hogares realizando tareas domésticas, vuelan pronosticando el clima, ayudan a los equipos de seguridad en tareas de vigilancia, sirven en hospitales como apoyo en cirugías complejas, recorren los mares limpiando desechos y explorando las profundidades, transforman el arte, monitorean los movimientos de las placas tectónicas para alertar de terremotos, atienden a turistas en cadenas hoteleras y llevar la bolsa en el supermercado.
Su mayor característica es que casi todos carecen de apariencia humana y no pueden pensar por sí mismos, ya que obedecen a tareas previamente programadas.
En el mundo hay 890 empresas trabajando día y noche en nuevos robots dotados de cámaras, sensores e Inteligencia Artificial, dispuestos a llevar a cabo las tareas más inimaginables. Tan sólo en Estados Unidos y Asía, se concentran más de la mitad de todas las habidas y por haber.
Los robots más sorprendentes creados hasta la fecha son: AMECA, el humanoide más avanzado; Sophia, el primer robot artista; Unimate X, el primer robot mesero y la última novedad, el robot educativo desarrollado por NetDragon Websoft. Existieron otros predecesores como el brazo mecánico articulado hecho por científicos del MIT, de dos toneladas de peso, que se consideró el más moderno, en 1958. General Motors lo adoptó para trabajar en su planta de ensamblaje en Michigan.
Hitachi, la empresa líder en tecnología que inició como una tienda de reparación de equipos eléctricos, anunció en 1969 un robot inteligente que ensamblaba piezas tras descifrar planos. En dos años sus robots ya calculaban la presión para el manejo de cosas pequeñas, poseían tacto y tenían sensores dinámicos para trasladar artículos. Era 1971.
Las compañías norteamericanas no tardaron en ponerse a la vanguardia y crearon algo elemental y que hacía falta en la época, en esos tiempos los desarrollos carecían de cuerpo y movimientos, todos eran fijos, el lenguaje de programación. IBM sacó el AML (A Manufacturing Language), en 1982.
Ahora, los robots van al infinito y más allá. Las sondas Viking de la NASA recorrieron Marte hace 46 años y contaban con brazos robóticos para recoger muestras. Hoy el robot Perseverance sigue buscando signos de vida en el planeta rojo y pronto podría existir uno que viaje más allá de la Vía Láctea y nos traiga imágenes de otros mundos. El camino ha sido largo, pero sustancioso. Mientras tanto recordemos los 101 años del nacimiento de la palabra que todo lo cambió.
Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones por la UAM.
alejandro.delvalle@octopy.com