*La historia en rojo* . 9 han sido los cambios de mánager de los Diablos Rojos del México de 2011 a la fecha. Primero estuvo Mako Oliveras, que fue sustituido por Eddie Díaz en 2012, el “Comandante”, dejó el timón luego de 1 temporada, para que llegara Miguel Ojeda (2013-2015). Miguel fue a probar suerte a EEUU y quedó en su lugar “Borrego” Sandoval que a mediados de 2016 fue sustituido por “Flamingo” Bojórquez. En 2017 regresó Ojeda y para 2018-2019 nuevamente Bojórquez. Llegó en 2021 una 3ª etapa de Miguel y para 2022 apareció Juan Gabriel Castro, quien cede los trastos para el 10º cambio, por ahora de manera interina, en lo que será el 3er #TurnoAlBat de Víctor Bojórquez al frente de los escarlatas.
*Los resultados* . El inicio lento de Diablos Rojos, le costó el puesto a Juan Gabriel Castro este domingo. El México ha tenido un inicio por debajo de las expectativas, sobre todo luego de una serie inaugural que fue coser y cantar, pero a partir de ahí han sido más los sinsabores, principalmente porque no se logró encontrar el #TeamWork, por el contrario, un día el triunfo se escapaba por el bateo y al día siguiente por pestañeo en la loma de las serpentinas o bien un error defensivo; aplicó aquello de “si no es por una, es por otra” pero en varios juegos la escurridiza “Señorita Victoria” se hizo a un lado para dar paso a derrotas de esas en las que queda sensación, que pudieron darse mejores resultados y cómo no pensarlo, si de las 9 derrotas, 7 fueron por apenas 1 carrera, además 2 de ellas con pizarra 1-0 y otras 2 en juegos de extrainnings.
*La ofensiva* . Luego de un 2022 que cerró con “el día más triste de la historia”, el balance mostró este departamento como el punto fuerte, por lo que no hubo demasiados ajustes, sólo las salidas de Ricardo Valenzuela, Michael Wing y Jason Atondo, para la llegada de Francisco Córdova, Stefen Romero y Carlos Sepúlveda, por lo demás el line up era el mismo del año pasado y se vio tan o más potente en aquella hoy lejana serie inaugural, que jamás nadie imaginó lo que vendría en los andares por Monterrey, Saltillo y Laguna y menos aún que varios titulares estén por debajo de su nivel con porcentajes cercanos al .200 y aunque como equipo están en el 5º lugar general de bateo, sólo 5 están sobre .300 y fuera de Japhet Amador, Ramón Flores y Julián Ornelas (el mejor bat) ninguno tiene doble dígito en cuanto a carreras empujadas; aquí se extraña el aporte de Roberto Ramos, que tiene más ponches (9) que hits conectados (4) con una sola producida y ni hablar de Romero, que ha remolcado 4, pero se le nota que está batallando con el pitcheo de la liga; estos 2 casos son importantes porque dejan como único cañón a Amador, que es trabajado de manera incómoda o de plano con bolas malas, sabedores que fuera de él, el line up rojo carece de TNT.
*El pitcheo* . Los lanzadores abridores han tenido un año de regular a bueno, con varias salidas en que han permitido a su equipo estar en posición de victoria, pero, ya decíamos, no llegaron los triunfos. En anteriores entregas comentamos que la gira por el norte le permitiría a “Guagüel” ver con que brazos podría confiar y así por ejemplo, Yunesky Maya, Fabián Cota, Sam Bordner, o Steven Moyer seguidos de Adrián de Horta y hasta Reyes Moronta han mejorado ese departamento al que le urgía presentar mejores números y ha bajado de más de 6 de carreras limpias permitidas a 4.83, aunque tampoco es para echar campanas al vuelo, porque alcanza para ser apenas el 10º en la liga, lo que habla que aún faltan tuercas, tornillos y engranajes por ajustar para que resurja este departamento que ha sido el punto débil en los últimos lustros y donde se espera más de brazos como Jio Orozco o Conner Green y por supuesto de los retornos de Jeffrey Niño y Bernardo Flores.
*Nota Escarlata.* Desde hace unos años, varios refuerzos que han llegado al México tienen cartel de súper estrella; movimientos como Khris Davis que llegaba aparentemente en plenitud, Brandon Phillips que parecía contaba aún con pólvora en los cartuchos, Alexei Ramírez y ni se diga el pitcheo, donde el desfile ha sido interminable desde 2009, pero al final, en el diamante, ahí donde toda planeación converge, han quedado a deber. En el caso de los sluggers con famélica producción, aunque, cierto, por ahí alguna pincelada defensiva, pero no respondieron al rol por el que fueron contratados y con los lanzadores, la última decepción fue Bruce Rondón y su “histórico” relevo en el 6º juego de final del Sur, que si bien alguien pudo salir a hablar con él para calmarlo, lo cierto es que falló de manera estrepitosa, considerando su rol de ex grandes ligas; de igual manera JC Ramírez en 2021, con salidas en playoffs de “Tira y agáchate”, que cambiaron todo lo programado por Miguel Ojeda. “Con el periódico del lunes” varias contrataciones hoy se ven como erradas, pero, nos parece, ha quedado más en los peloteros que en la directiva los resultados finales, aunque claro que puede escaparse alguna decisión, porque nada en el beis es infalible, pero varios de los nombres que han llegado a Diablos Rojos, no han podido corresponder y eso ha estropeado las estrategias.
*En el bullpen* . Otro aspecto es la falta de renovación del roster rojo; tiene rato que no surge el relevo generacional. Al momento no se vislumbran sustitutos para los titulares y en el pitcheo varias de las promesas se han quedado en eso y terminaron por salir de la organización, sin hacer diferencia, como antaño podemos decir de Alfredo Ortiz, Luis Fernando Méndez o todos los que se recuerden en la década de los 90s, que surgieron de las granjas escarlatas para ser bastiones, fundamentales en títulos. Los chavos no pueden quejarse de falta de oportunidades, porque muchos han sido los nombres y varios de ellos tuvieron en la capital actuaciones discretas para luego llegar a otros equipos a ser titulares; el tiempo pasa y no vemos esas nuevas caras que van a ocupar los sitios de los hoy insustituibles.
*Dale la vuelta* . Se acabó la era de Juan Gabriel Castro y siempre surgen las especulaciones, quizá su salida fue por los números o bien por razones de dugout (esas que sólo los involucrados conocen) pero ahora Diablos Rojos debe recomponer el camino e iniciar un nuevo proceso en el que es vital lograr que el #TeamWork organizacional se fortalezca, desde directivos hasta peloteros y cuerpo técnico, para que ello sume a la hoy creciente Nación Escarlata que es la que ha dado la nota principal con sus entradas en los 6 juegos de local, donde el promedio de asistencia es de poco más de 14,000 personas; el reto es mantener esos retratos en taquilla, para lo cual no hay mejor promoción que una escuadra triunfadora. Ese será uno de los retos principales del nuevo mánager, sumado por supuesto a la consecución del título 17 de la novena capitalina y para eso, como citamos en alguna analogía de vida, será vital convencer a los peloteros del nuevo proyecto y de la importancia de conseguirlo, para que los objetivos personales realmente se sumen al colectivo.
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